Los hechos ocurrieron a finales de marzo, durante un dispositivo de vigilancia para prevenir delitos relacionados con la caza.
Estas actuaciones se enmarcan en la época de berrea del ciervo, un periodo de especial vulnerabilidad para la fauna silvestre, y coinciden con la celebración de recechos y aguardos nocturnos.
El furtivismo no sólo afecta a la fauna y al entorno rural, sino que también supone una pérdida económica considerable, tanto por la caza ilegal de grandes trofeos como por los daños físicos que se producen en los cotos.
Hallaron un rifle, una escopeta, munición, así como prismáticos, machetes, cuchillos y sierras para el despiece de animales de caza mayor, y cuatro perros, que evidenciaban la supuesta práctica del ejercicio cinegético de la caza.
En dicho terreno, sorprendieron a dos individuos cuando se hallaban apostados a la espera, practicando la caza en su modalidad de aguardo, provistos de rifle municionado, con visor térmico, prismáticos y linternas.
Ante las pruebas incriminatorias, al responsabe de la accion ilicita,se le instruyó diligencias que han sido entregadas en el Juzgado de Instrucción.