La asociación confía en que las familias extremeñas den respuesta a este reto solidario, permitiendo que más niños saharauis disfruten de unas vacaciones seguras y llenas de esperanza.
Durante su estancia, los menores convivirán con familias emeritenses en un entorno de seguridad y bienestar, lejos de las duras condiciones del desierto, y accederán a servicios básicos como revisiones médicas y actividades educativas y recreativas.