En el momento de su fallecimiento ocupaba el cuarto puesto entre las personas de mayor edad de España.
Su familia destaca no solo su avanzada edad, sino también su carácter afable y su extraordinaria habilidad con la madera, un legado artesanal que merece, según quienes le conocen, un reconocimiento especial.
En la residencia aseguran que Irene goza de una magnífica salud, de hecho pasó cinco veces el Covid y no le han quedado secuelas, como indicaron sus cuidadores en el magacine de Radio Interior.
Moraleja ha conmemorado recientemente el centenario de otro de los vecinos más longevos de esta localidad, Serafín Ovejero Sosa.