Hubiere tratado en vida a un familiar ciego, con ceguera sobrevenida por accidente. Le hablaba como si me viera. Veía sin ver más que muchas personas con vista normal. Sabido fuere que las personas ciegas perciben el mundo potenciando sus otros sentidos: oído, olfato y gusto y tacto. El sentido que les falta lo suplen potenciando los otros.