Los artículos con defectos, deteriorados o desfasados no pueden venderse como rebajas, sino que deben identificarse claramente como saldos. En caso de incumplimiento de estas obligaciones, los consumidores pueden denunciar al establecimiento ante las autoridades competentes.
Este estafador conseguía quedarse con el producto y que el establecimiento le reintegrara el importe o le enviara otro idéntico, con el consiguiente perjuicio económico.