Este reconocimiento sitúa al territorio como un referente en la observación astronómica gracias a la baja contaminación lumínica y al compromiso institucional y social con la protección del entorno natural.
El reconocimiento supone un impulso al turismo sostenible en la comarca, ya que no solo certifica la calidad del cielo estrellado, sino también el compromiso con su conservación y su aprovechamiento responsable como recurso natural, cultural y económico.