Este homenaje incluye tanto el nombramiento honorífico como la instalación de un busto conmemorativo junto a la ermita de San Isidro, en recuerdo y reconocimiento a su profunda vinculación con la vida social, cultural y religiosa de Navalmoral.
El consistorio considera que la colocación del busto supone un reconocimiento público a una persona que se convirtió en referente espiritual y social para varias generaciones de moralos.