Desde torres medievales hasta embalses y dehesas, cada enclave ofrece una experiencia única para contemplar las estrellas y practicar la astrofotografía.
El reconocimiento supone un impulso al turismo sostenible en la comarca, ya que no solo certifica la calidad del cielo estrellado, sino también el compromiso con su conservación y su aprovechamiento responsable como recurso natural, cultural y económico.