El operativo refuerza la labor de la Guardia Civil y el SEPRONA en la protección de la fauna silvestre y la prevención de actividades ilegales que ponen en riesgo la biodiversidad de la región.
La caza con estos métodos no solo provoca un gran sufrimiento a los animales, sino que también es considerada un delito contra la fauna, dado que emplea procedimientos no selectivos y afecta de manera masiva a distintas especies.
Ante los hechos, al autor de la acción delictiva se le instruyeron diligencias por un supuesto delito contra la flora y la fauna, entregadas en el Juzgado de Instrucción de Olivenza.
Una vez identificados, dos vecinos del municipio pacense de Monterrubio, se llevó a cabo la inspección de la zona, donde los agentes descubrieron un total 134 trampas, colocadas y dispuestas para su uso.