“En el campo no mandan los relojes, manda la luz del sol”, recuerdan desde la asociación, señalando que tareas como el ordeño, la alimentación del ganado o las labores agrícolas no se ajustan a los cambios artificiales del horario.
En 2018 se celebró una consulta a nivel comunitario y quedó en el aire la posibilidad de permanecer siempre con el horario de invierno.