La intervención comienza con la tala de palmeras afectadas, una medida que el ayuntamiento considera necesaria para evitar riesgos para la seguridad de los vecinos, dado el deterioro estructural de los árboles.
Entre las actuaciones realizadas, se procedió al destoconado de dos palmeras previamente taladas tras verse afectadas por el picudo rojo, una plaga que provocó su muerte años atrás.
De los 491 árboles afectados, 367 eran de gran porte y se encontraban distribuidos por distintos puntos de la ciudad, mientras que 124 ejemplares se encontraban en los jardines del río Guadiana.