Los detenidos se enfrentan a penas de prisión de seis meses a dos años o multas de ocho a veinticuatro meses, así como a la inhabilitación especial para cazar durante dos a cinco años.
Al abrir la bolsa, los efectivos comprobaron que en su interior se encontraban seis cachorros de perro recién nacidos, con los ojos aún cerrados, todos con vida.
Durante la investigación, los agentes localizaron en una finca próxima al lugar de los hechos un ejemplar hembra canina, que presentaba un evidente estado de lactancia posparto.
A principios de octubre, los agentes, acompañados de un veterinario oficial, localizaron al animal, un American Bully, atado con una cuerda de apenas 40 centímetros, sin acceso a agua ni comida, sin refugio adecuado y expuesto a las inclemencias del tiempo.
El sector cinegético considera “inaceptable” la falta de rigor de la Dirección General de Derechos de los Animales, que pretende elaborar una estadística oficial a través de un cuestionario publicado en Internet.