El fuego arrasó este verano 10.407 hectáreas en Extremadura, frente a las 5.227 hectáreas afectadas el año pasado, según ha informado, el director general de Política Forestal, Pedro Muñoz.

En la región se registraron 484 incidencias, con 223 incendios declarados. Los datos oficiales indican que 148 incendios corresponden a la provincia de Badajoz, con 2.238 hectáreas quemadas, y 75 incendios a la de Cáceres, afectando a 8.169 hectáreas.

Incluso, se dio la circunstancia de que se vivieron con simultaneidad algunos incendios en ocho días de julio, de calor extremo, con los dos grandes siniestros declarados en Ladrillar y Miravete, además de otros 22 fuego más.

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Los incendios que más superficie quemaron son el de Ladrillar (Hurdes) con 3.241 hectáreas , el de Monfragüe-Miravete con 2.755 hectáreas y Sierra de Gata con 1.009 hectáreas. Estas superficies han sido declaradas Zonas de Actuación Urgente y se está trabajando en su restauración desde hace más de un mes.

Del total de superficie quemada este año en la época de peligro alto, 4.742 hectáreas corresponden a arbolado, 3.742 a matorral y 2.476 a pastos. Respecto a las causas, el 55 por ciento de los incendios se originaron por malas prácticas agrícolas y quemas, el 35 por ciento por negligencias relacionadas con el empleo de maquinaria y el 5 por ciento de incendios los originaron los rayos.

Además, de junio a agosto se necesitaron una decena de actuaciones conjuntas contando con apoyo de Portugal, Andalucía, Castilla y León, Castilla la Mancha y la UME, colaboración y apoyo que ha agradecido el director general. Pedro Muñoz ha precisado que se han registrado 6.705 declaraciones responsables con riesgo de incendio, casi 3.000 más que en 2021.

«Extremadura ha conseguido contener una mala dinámica de incendios a nivel europeo gracias al inmenso trabajo del INFOEX», según ha destacado.