Vox Cáceres ha inaugurado la nueva sede del partido en la avenida de Alemania  de Cáceres con la participación del secretario general, Javier Ortega Smith, en el paseo de Cánovas, junto a la estatua del poeta Gabriel y Galán.

El acto, al que han asistido alrededor de 200 militantes y simpatizantes, ha transcurrido con normalidad, excepto cuando dos mujeres han cruzado con sus mascotas frente al escenario cuando tenía la palabra el secretario general. La primera de ellas ha lanzado una «peineta» a Ortega Smith y tras ella, la segunda se ha acercado al atril con el puño en alto.

La actuación de la seguridad del partido ha calmado rápidamente la situación mientras los asistentes coreaban gritos de «fuera, fuera» a ambas mujeres. Por su parte, la decena de policías locales y nacionales que vigilaban el evento no han necesitado intervenir. «Ahora estamos hablando de voto cautivo, luego ya hablaremos de perroflautas» ha continuado Ortega en su comparecencia.

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En su discurso, desarrollado en clave electoral ante la proximidad de un año lleno de citas con las urnas, el secretario ha querido poner el foco en «el fracaso del sistema de las comunidades autónomas» y ha descrito como «triste ejemplo de estos males» a Extremadura, criticando la existencia de «regiones de primera, segunda y tercera, dependiendo del nivel de presión política y de traición al Gobierno».  Ha categorizado a los extremeños como «parias de la tierra» y «pagadores» de las «fiestas del separatismo catalán y vasco». Ante ello, ha abogado por políticas nacionales,

Además del Secretario General, a la inauguración han asistido los diputados nacionales de la formación por Cáceres y Badajoz, Magdalena Nevado y Víctor Sánchez del Real, respectivamente, el presidente provincial de Cáceres, Óscar Fernández Calle, y el vicesecretario nacional, Tomás Fernández.

Por otro lado, la mayor ovación de la comparecencia se la ha llevado la diputada nacional por Cáceres, Magdalena Nevado, al defender la permanencia de la Cruz de los Caídos. «Es parte de nuestra identidad y de nuestras tradiciones. No vamos a consentir que la derribe ningún alcalde ni ninguna memoria histérica e histriónica».