(Hacia una ecología de la atención).

El día 8 de septiembre la Plataforma extremeña por un Tren que Vertebre el Territorio y Enfríe el Planeta ocupa el tren hacia Madrid, es recibida en Atocha y se concentra frente al Congreso de los Diputados. Acude la Plataforma No al Muro, Soterramiento Ya de Navalmoral de la Mata.

No se trata de repetir ninguna gran manifestación multitudinaria. Nos subimos al tren para reclamar sensatez por parte de todas las administraciones y gobiernos tanto regionales como estatales. Para exigir respeto a una región que ha permanecido aislada estos últimos cuarenta años en comunicaciones ferroviarias, con traviesas de madera, sin electrificar, con una sola vía y viendo cómo se cerraban líneas para construir vías verdes en un territorio lleno de caminos públicos y vías pecuarias.

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No nos engañemos, una sola vía de tren electrificado para Extremadura (Badajoz-Toledo) no nos va a sacar del asilamiento, ni nos va a conectar con el mundo entero, lo que no impide que celebremos su incipiente puesta en marcha. Para la tantas veces prometida Madrid-Lisboa habrá que esperar otros veinte años más, como poco (lo del año 2030 vuelve a ser una broma de mal gusto, una burla más).

Nos propusieron tener un Ave como línea estrella y aunque la plataforma sí lo es, afortunadamente se está completando la superestructura (balastro, traviesas, railes, catenarias) con un tren de altas prestaciones (TAP), un tren de velocidad alta, no un AVE.  Será un tren de velocidad 250 Km/h (de media 160 KM/h) que es lo que necesitamos para hacer compatible, también como inversión, todas las demás líneas e interconectadas con autobuses. (la intermodalidad). Será un tren mixto para potenciar  mercancías fuera de los limites regionales. Será un tren que pueda incluso sustituir el avión cuando se tengan unidas las dos capitales estatales.

Las características de la región son las que son y nos encontramos en tierra de interior con una gran extensión y una población mínima habitando el territorio. Por tanto, las comunicaciones son clave para no dejar a nadie fuera, y hacer posible la vida y trabajos sin tener que estar sobreviviendo, emigrando, para ello; o lo que es peor, moviéndonos a golpe de diésel de una localidad a otra de la región. La malla ferroviaria en Extremadura se compone de seis líneas, y todas son imprescindibles hoy mas que nunca. Lo son por responsabilidad política frente al emergencia climática y para la cohesión social y económica de la región (su vertebración).

Y la sociedad y los colectivos extremeños lo llevan exigiendo ante el riesgo de despoblamiento cada vez mayor. Estamos en situación de revertir la situación ya que las comunicaciones son una de las claves principales tal y como lo han entendido todos los grupos políticos de la Asamblea de Extremadura en la recién consensuada ley de medidas ante el reto demográfico y territorial de Extremadura (marzo 2022). Una estrategia de movilidad regional debe contemplar toda la malla ferroviaria existente al menos electrificada, (red convencional) fundamentalmente para pasajeros, pero también para mercancías. Claro que los puertos son fundamentales, tanto del de Sintra como el de Valencia, pero las conexiones con Puertollano (salida hacia Europa de las mercancías), Huelva y Sevilla son de primer orden y mucho más fáciles de conseguir en un plazo razonable.

Lo que es intolerable es que, mirando un mapa actual de las líneas ferroviarias en Extremadura, veamos que tanto el norte como el oeste tienen cortada su continuidad. Nos referimos a la línea de Valencia de Alcántara cortada en la parte portuguesa, y la línea de Plasencia con Salamanca. Decididamente, el tramposo discurso político del Ave para la región, que no de un TAP que es lo que se está estableciendo, está ocultando una realidad decisiva, la del futuro de la zona norte y oeste de la región. ¿Dónde van a parar todas las buenas negociaciones con el gobierno portugués, incluida la de Trujillo en octubre del 2021? ¿Por qué no se trabaja con Salamanca para conseguir una obviedad dado que la continuidad hacia el Cantábrico está asegurada? ¿No estamos tratando del corredor Atlántico? O, ¿pretendemos que todo siga deteriorándose aún más y nunca se tenga la potencialidad de pasajeros y mercancías para reclamarlo?

Lo cierto es que una sola línea que se quiso inaugurar tan deprisa ni siquiera tenía la estación adecuada para ello. Porque no solo Plasencia no encaja, sino que a Mérida le ocurre lo mismo. Acaso, ¿tanto los diferentes gobiernos como la propia Adif ignoraban esa situación? No hay nadie que se lo crea. ¿Solución improvisada?: la de construir otras dos estaciones nuevas en una ciudad y otra. Y sin embargo se sigue negando a la quinta ciudad de ese recorrido, Navalmoral de la Mata, un soterramiento que permita evitar la destrucción urbana, social y económica de la ciudad con repercusiones comarcales evidentes.

¿Un muro en Navalmoral que divida para siempre la ciudad? Pues “la convertirá en más cómoda que lo es actualmente”, repite la presidenta de Adif al lado de una alcaldesa que ignorando a la población entera no quiere seguir reclamando lo que es de justicia. ¿De quién pretende burlarse? El empecinamiento ya de hecho, del propio partido socialista en la región y de sus representantes en la provincia de Cáceres para con la población de Navalmoral de la Mata, y las comarcas vecinas, es cada vez más ofensivo.

Que desde la Plataforma Cívica No al Muro se reclamen responsabilidades políticas, que se hagan manifestaciones multitudinarias, que se estudie la mejor  y menos costosa solución estudiada por profesionales en el sector, que se tenga el apoyo de todos los partidos políticos con representación en la Asamblea, aun no sirve para evidenciar que el soterramiento en Navalmoral no implica un sobrecoste desproporcionado, no significa especulación urbanística, no significa retrasar la siguiente inauguración de la ya famosa línea Madrid-Badajoz.

Pero los más grave es que seguir evitando la realidad por parte del gobierno del Sr. Vara, con respecto al tramo urbano moralo, les está llevando a incumplimientos considerables de la propia legislación tanto estatal como extremeña. Tanto los aspectos de accesibilidad universal, de perspectiva de género como de permeabilidad viaria, y de sostenibilidad ambiental no cumplen en un proyecto de muro que ya lleva casi 100 millones de euros previstos y que encima desde el propio gobierno municipal moralo pretende pedir una ampliación de otros 20 millones más para solucionar la congestión viaria que se plantea en el nuevo nudo intermodal(tren/autobús).

Y todo esto a sabiendas que el soterramiento ronda esas cantidades, a sabiendas que el modelo de ciudad del futuro es verde como así reclaman todas las agendas urbanas aprobadas y consensuadas. El soterramiento crea un ecobulevar y no incrementa el uso del vehículo individual; promociona la marcha a pie o en bicicleta como apuestas de realidades ineludibles que parece que se quieren negar a la tercera ciudad de la provincia de Cáceres, máxime cuando se prevé un aumento de actividad industrial y de población.

Por todo esto, el día de Extremadura decidimos ocupar el tren y exigir en el Congreso de los Diputados que las poblaciones concernidas deben ser recibidas y escuchadas. Exigimos el tren que merecemos.