El PSOE de Cáceres ha aprovechado la visita del presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, a Portugal, para recordar la necesidad de finalizar las obras de la inacabada autovía EX-A1 que finaliza en Moraleja y que debería prolongarse hasta Termas de Monfortinho.

La comisión ejecutiva provincial del PSOE ha abordado este asunto en su reunión ordinaria mensual y ha expresado su satisfacción por la iniciativa del presidente del Ejecutivo de viajar a Lisboa “para buscar soluciones y oportunidades que impulsen el desarrollo de nuestra región”. Pero también han recordado que además de las conexiones ferroviarias a las que ha hecho alusión Fernández Vara hay más asuntos sobre la mesa y la necesidad de prestar atención a otras infraestructuras como la finalización de la autovía EX-A1.

El proyecto inicial contemplaba el desdoblamiento de la vía convencional entre Navalmoral de la Mata y el municipio portugués de Monfortinho, pero finaliza en Moraleja desde que el 20 de marzo de 2015 fue inaugurado el último tramo de 5 kilómetros que se encontraba pendiente de ejecución. Desde aquella fecha, alcaldes de la zona, partidos políticos y diversos colectivos sociales y empresariales han reclamado la necesidad de enlazar Moraleja con Monfortinho para posteriormente conectar este municipio portugués con Castelo Branco y la A-23.

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Pero los distintos cambios de criterio adoptados por el Gobierno portugués sobre la necesidad de dar continuidad a la autovía extremeña por su territorio y el escaso interés mostrado por la Junta de Extremadura han dado al traste con el que pretendía convertirse en uno de los principales corredores hispano-portugueses que conectaría Portugal con la A-66 y la A-5 hasta Madrid.

El pasado mes de febrero, LA MAÑANA de Radio Interior desveló que la Beira Baixa portuguesa había expresado su rechazo al anuncio de licitación realizado por la empresa Infraestructuras de Portugal para la redacción del proyecto de la IC31 hasta Termas de Monfortinho, que contemplaba la construcción de una carretera convencional, en lugar de una autovía, para enlazar con la EX-A1 en Moraleja. El anuncio fue publicado en diciembre de 2021 con un importe base de licitación de 1,8 millones de euros, pero no contemplaba el desdoblamiento de la vía actual, sino una carretera que garantice “una mayor velocidad y mejores condiciones de movilidad y seguridad en las conexiones regionales, acercando la región central de Portugal a España a través de la frontera de Ponte Segura”.

Los distintos bandazos del Gobierno portugués han dado alas a la Junta de Extremadura para dejar en el olvido la conexión entre Moraleja y Monfortinho ante la más que probable posibilidad de invertir en una obra de infraestructura millonaria que muriese en territorio luso para luego convertirse en una carretera convencional. Los datos que manejaba el Gobierno de Extremadura en 2015 bajo la presidencia de José Antonio Monago estimaban que la finalización de los 18,5 kilómetros que faltan por construir entre Moraleja oeste y la frontera portuguesa costaría otros 95 millones, una cifra que, sin ninguna duda, se habrá multiplicado varias veces en la actualidad.

La autovía Navalmoral-Monfortinho es un viejo proyecto que arrancó hace 20 años y que tuvo su primera satisfacción el 21 julio 2005, fecha en la que el entonces presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, inauguró el primer tramo desde el río Tiétar a la N-630 a la altura de Plasencia. El trazado, de 22,9 kilómetros, costó 63,5 millones de euros.


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