El Ayuntamiento de Cáceres y Canal de Isabel II han iniciado una campaña de concienciación sobre el problema medioambiental y económico que supone arrojar las toallitas al inodoro, una iniciativa que surge a través de una solicitud de la Asociación de  Amigos de la Ribera del Marco incluida en los Presupuestos Participativos.

Según informa el Ayuntamiento de Cáceres, el concejal de Servicios Públicos, Andrés Licerán, ha señalado que  “las toallitas húmedas que se arrojan por el inodoro se han convertido en una de las principales amenazas para las redes de saneamiento, tanto generales como particulares”.

Si se tiran por el váter, ha añadido, “acaban enmarañándose y ocasionando enormes tapones en colectores, arquetas o estaciones depuradoras, algo que debemos erradicar entre todos; la solución es sencilla, una vez usadas, hay que tirarlas a la papelera o al cubo de basura”.

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Las toallitas nunca deben tirarse al váter porque no se desintegran bien en el agua, debido a su composición, una mezcla de fibras sintéticas que no se pueden disgregar y pueden ocasionar atascos en las tuberías de las vivienda y en las redes de saneamiento, y en el peor de los casos, pueden dejar inoperativos los equipos y la maquinaria de las depuradoras; porque aunque en algunos envases así se indique, no son biodegradables ni desechables, al menos no del todo, si se acaban descomponiendo, no lo hacen en el tiempo que tardan en llegar a las estaciones de depuración; y porque pueden causar importantes daños medioambientales, especialmente en los ecosistemas acuáticos, si acaban llegando a los ríos, según informa el Ayuntamiento de Cáceres.

“El viaje que emprende una toallita, junto al resto de residuos, cuando es arrojada por el inodoro”, ha detallado Licerán, “la lleva a pasar por las tuberías interiores de las viviendas, donde se pueden producir atascos, sobre todo si también se vierten detergentes y otros elementos que contribuyen a que se formen acumulaciones de mayor volumen. Posteriormente, discurren por la red de alcantarillado y las instalaciones de bombeo de aguas residuales para llegar, finalmente, a las depuradoras”.

Su composición, ha añadido, “hace que tarden demasiado tiempo en deshacerse, a diferencia del papel higiénico, que al cabo de media hora se ha disuelto casi al cien por cien. Las toallitas, por el contrario, necesitan un par de días para deshacerse apenas un 36 %. Por eso, llegan prácticamente intactas a las depuradoras, acumulándose en las rejas de llegada a las EDAR y en las bombas, especialmente en época de lluvias. Desde allí, una vez retiradas, se llevan a los vertederos”.

Este hábito puede causar serios daños no solo en instalaciones interiores de las viviendas y en infraestructuras hidráulicas, sino, por supuesto, en el medioambiente, “ya que las bombas que impulsan el agua residual dentro de las depuradoras pueden dejar de funcionar y, en un caso extremo, la planta podría quedar inoperativa. Además, los operarios que trabajan en estas instalaciones y en las redes de saneamiento se ven sometidos a riesgos laborales importantes cuando tienen que desatascar conducciones, bombas u otros elementos para garantizar su correcto funcionamiento”, ha destacado Licerán, según la nota de presenta del Ayuntamiento de Cáceres.

La campaña se compondrá de publicidad en autobuses y Mupys de la ciudad; flyers para encartar con la factura del agua del 2º bimestre/2022; y 600 folletos informativos sobre el uso de toallitas que se repartirán en colegios.

“Es importante la concienciación ciudadana en este sentido, especialmente desde edades tempranas, si no queremos seguir soportando los daños económicos y medioambientales que esta costumbre provoca y que además especialmente en Cáceres vemos en algunas épocas en los aliviaderos de la Ribera del Marco”, ha aseverado Licerán.