Los datos de la edición de retorno del Womad Cáceres han superado cualquier expectativa: 140.000 personas han abarrotado el entorno monumental donde se han desarrollado las tres jornadas de conciertos, sin incidentes reseñables, pero que obligó la pasada medianoche, por primera vez, a cortar los accesos a la Plaza Mayor durante más de una.

El alcalde de Cáceres, Luis Salaya, ha valorado este domingo esa decisión, debido a que antes de finalizar el concierto Baiuca, que generó una gran expectación con su aleación de folk y electrónica, se produjo un pico máximo en la Plaza Mayor de 31.734 personas -incluido el Arco de la Estrella y entorno-.

Esto dato se obtuvo gracias a que este Womad ha controlado el número de asistentes por primera vez y se han señalizado líneas blancas para la evacuación de público en la Plaza Mayor.

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Una empresa de conteo contratada por el consistorio ha informado del número de asistentes al festival gracias a las cámaras que se han instalado en todos los accesos al perímetro.

Salaya ha indicado que el límite máximo para la evacuación se fijó en 28.000 personas, por lo que al finalizar el concierto de Baiuca se había desbordado esa línea y se tomó la decisión de cerrar todos los accesos.

Esto provocó malestar entre los asistentes, pero el alcalde ha defendido la medida al tiempo que ha pedido disculpas. «La decisión fue esa y siempre va a ser esa: preservar la seguridad en el festival”.

A su juicio, el festival ha sido «impecable», tanto por la parte de los asistentes como por la parte de los organizadores y servicios como el de limpieza, policía, etc.

Otro dato que ha destacado es que se han recogido 14.200 kilos de basura frente a los 28.000 de la última edición, que se celebró en 2019, antes de la pandemia.

Esto, a juicio de Salaya, supone una importante reducción del botellón, que era una de las preocupaciones que tenían encima de la mesa con respecto al futuro del festival.

El regidor también ha destacado la «ausencia total de vidrio en el interior del recinto, lo que significa que la gente está más concienciada y que los controles han funcionado muy bien».

Y la reducción del número de asistencias sanitarias, sobre todo a menores de edad, en referencia a las intoxicaciones etílicas, que han pasado a ser prácticamente «residuales».

«Debe ser un público muy especial para que en un festival de 140.000 personas no haya apenas incidencias y que pueda desarrollarse todo en un ambiente relajado y sin demasiados problemas», ha concluido.

El festival, que ha finalizado este domingo con un pasacalles, ha reunido a una treintena de grupos y solistas procedentes de cuatro continentes.