La Beira Baixa portuguesa ha mostrado su rechazo al anuncio de licitación realizado por la empresa Infraestructuras de Portugal para la redacción del proyecto de la IC31 hasta Termas de Monfortinho, que contempla la construcción de una carretera en lugar de una autovía que enlazará con la EX-A1 en Moraleja.

El anuncio, que fue publicado el pasado mes de diciembre con un importe base de licitación de 1,8 millones de euros, contempla la construcción de una carretera para garantizar “una mayor velocidad y mejores condiciones de movilidad y seguridad en las conexiones regionales, acercando la región central de Portugal a España a través de la frontera de Ponte Segura”.

El Gobierno portugués ha informado que este proyecto pretende potenciar “el desarrollo de la movilidad transfronteriza y la reducción de los costes de contexto, haciendo de la frontera un factor de unión y no de división”. Sin embargo este anuncio ha levantado el rechazo de distintas fuerzas políticas que tenían la confianza de que se produciría un desdoblamiento completo de la vía con cuatro carriles, y no una carretera de alta capacidad.

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El anuncio oficial contempla la construcción de dos tramos distintos, el primero de ellos de una longitud de 25 kilómetros que conectará la A-23 con Proença-a-Velha mediante un enlace previsto cerca del municipio de Alcains. El segundo tramo será de 35 kilómetros de longitud y partirá desde la zona este de Proença-a-Velha, hasta Monfortinho; este trayecto prevé la corrección de algunas zonas de la carretera nacional 239, “aumentando los niveles de capacidad y seguridad de la vía”.

El municipio portugués que ha mostrado un mayor rechazo al proyecto ha sido el de Castelo Branco, que ha aprobado una moción en la que se insta al Gobierno portugués a licitar la IC31 con perfil de autopista. El IC (itinerario complementario) 31 proyectado pretende conectar la A23, en la zona de Alcains (Castelo Branco), con la frontera con España, en Termas de Monfortinho (Idanha-a-Nova), y constará de dos tramos diferenciados, asegurando un perfil transversal cuya anchura de la calzada se mantiene en toda su extensión.

El actual alcalde de Castelo Branco, el socialista Leopoldo Rodrigues, se ha mostrado partidario de una vía de cuatro carriles que enlace con la autovía EX-A1 en Moraleja y ha manifestado que seguirán luchando por ello, según ha informado el Diario Digital de Castelo Branco. Sin embargo, al mismo tiempo, el socialista explicó que no se encuentran en condiciones de condicionar al Gobierno.

En otras zonas de La Raya el asunto está siendo abordado con gran hermetismo y decepción por considerar que se ha proyectado una carretera peligrosa. La Asamblea Municipal de Castelo Branco aprobó el 30 de diciembre la moción en la que se solicita al Gobierno portugués la construcción de la IC31, la conexión entre la A23 y el límite de Termas de Monfortinho, con perfil de autopista y se manifiesta el “descontento generado en nuestra comunidad, provocado por el anuncio del perfil previsto para el IC31”.

Castelo Branco lleva muchos años aspirando a una conexión mediante una autovía entre la A23 y la EX-A1 en Extremadura, a la altura del municipio de Moraleja. Sin embargo, el reciente anuncio del perfil de este enlace, “causó una enorme decepción a todos los albicastrenses, ya que no refleja el perfil de la autopista”, mencionando sólo dos carriles, en dos tramos distintos, uno nuevo y otro basado en la recalificación de una carretera existente, la EN239.


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