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El Juzgado de lo Penal número 2 de Cáceres ha condenado a un hombre a dos años de prisión como autor criminalmente responsable de un delito continuado de estafa tras solicitar varios pedidos de productos ibéricos a tiendas de Montánchez a las que enviaba justificantes falsificados de transferencias bancarias nunca realizadas. Además se le atribuye también otro hecho similar, en este caso de un pedido de patinetes a un establecimiento comercial de Mérida con el que utilizó el mismo procedimiento.

Las actuaciones se iniciaron en virtud de un atestado realizado por la Guardia Civil donde se recoge la denuncia formulada el día 15 de diciembre de 2017, por el propietario de la tienda de embutidos y jamones Casa Vínculo, de Montánchez. Según el relato de los hechos de la denuncia, el día anterior una persona contactó con él solicitando un lote de productos ibéricos valorado en 2.548,59 euros y le envió a través de la aplicación WhatsApp el justificante de una supuesta transferencia bancaria que nunca llegó a realizarse, para lo que utilizó un documento falso. El encargo era de 3 jamones, 10 paletas, 10 lomos, 10 quesos y 10 morcones. Para asegurarse de que todo estaba bien, el propietario del establecimiento acudió a la oficina de Caja Duero e inicialmente le indicaron que parecía que todo era correcto porque aparecía el sello de Liberbank y un número de DNI.

Sin embargo, cuando la oficina bancaria se encontraba a punto de cerrar, el perjudicado recibió una llamada de un empleado informándole que había otro caso similar de una persona que fue a cotejar la correcta recepción del importe de una transferencia parecida. Desde la oficina de Caja Duero se hicieron diversas gestiones y averiguaron que el número de cuenta no pertenecía a la entidad del sello -Liberbank- y que se había comprobado que la cuenta desde la que se había enviado la transferencia no existía.

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El día 12 de diciembre una persona había contactado telefónicamente con la empresa Casa Bautista para la compra de otro lote de productos ibéricos valorado en 2.569,10 euros y el cliente le había enviado como garantía la copia de una orden de. transferencia bancaria que en realidad nunca se había realizado. El mismo día que el propietario de Casa Vínculo presentó la denuncia,  un transportista había retirado la mercancía de Casa Bautista.

La misma táctica fue utilizada por los estafadores con otras dos empresas de embutidos, cuyos propietarios declararon como testigos en la vista oral y manifestaron que habían entregado la mercancía tras recibir los justificantes bancarios de unas transferencias que en realidad no llegaron a realizarse. Además, utilizando el mismo procedimiento, el estafador contactó con el establecimiento Merkante, de Mérida, para la adquisición de varios patinetes cuyo importe era de 894,00 euros.

A la vista de lo sucedido, el mismo día 15, el instructor de las diligencias se personó en otra empresa de Montánchez, Jamones Caravaca, para conocer si también había sido estafada. La propietaria le dijo al agente que, efectivamente había cerrado un trato para la venta de productos ibéricos y le habían remitido el justificante bancario por WhatsApp, pero la mercancía estaba pendiente de recoger esa misma tarde y contenía 3 jamones ibéricos de cebo, 15 lomos de cebo, 5 paletillas de cebo, 15 quesos de oveja y 15 cabeceros blancos, valorado todo en 3.152,07 euros. Entonces le mostró un recibo de Liberbank de Málaga pero el código de entidad de la cuenta de origen pertenecía a Bankia y a una sucursal que ya no existía.

El agente decidió esperar la llegada del transportista y una vez en la empresa manifestó que desconocía al acusado, que había contactado con él para recoger el envío, por el que le pagaría 100,00 euros. El repartidor se mostró dispuesto a colaborar y permitió que el agente le acompañara de incógnito en el furgón hasta la Urbanización La Calzada de Mérida, que era donde debía entregar la mercancía. Una vez en el lugar se dirigió a ellos un hombre interesándose por la mercancía y les pidió que la dejaran en el suelo, mientras se pudo comprobar por determinados detalles que otra persona les estaba observando sin ser descubierto. Al percatarse desde su escondite de la presencia policial llegó a amenazar al receptor de la mercancía si le delataba. Otro de los envíos tuvo como destino Almendralejo y fue entregado en las proximidades del cementerio.

El condenado no tiene antecedentes penales y contó con la coautoría de otra persona que no ha sido enjuiciada por estos hechos.  La sentencia no es firme y contra la misma cabe recurso de apelación.


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