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El Servicio Extremeño de Salud ha actualizado el protocolo de actuación en caso de ictus con el objetivo de reducir los tiempos de respuesta sanitaria ante esta enfermedad, que durante el pasado año 2019 provocó más de 2.800 ingresos hospitalarios en la región.

Además, la Junta ha anunciado que próximamente se incorporará a este código un protocolo de actuación ante casos sospechosos de ictus pediátrico, para niños de entre 2 y 13 años, en cuya elaboración está trabajando un grupo de neuropediatras y radiólogos de la región.

Su principal novedad es que incluye en el circuito asistencial la nueva sala de neurointervencionismo del Hospital Universitario de Cáceres, (ya en marcha) con la que la red extremeña de atención al ictus agudo cuenta ya con una unidad de referencia en cada provincia, y se reduce el tiempo de acceso al tratamiento de reperfusión cerebral, clave para aumentar la supervivencia y disminuir la mortalidad por esta patología.

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El SES ha detectado que durante este año “un alto porcentaje de los pacientes que están sufriendo un ictus agudo se quedan en su casa, lo que les supone un mayor riesgo de muerte o discapacidad permanente”, y recuerda que si aparecen de forma brusca síntomas como un lado de la cara caído, debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar, aunque sean leves o transitorios, es necesario tratamiento urgente y hay que avisar a los servicios de Emergencias.

Idéntica recomendación hace respecto a los infartos agudos de miocardio o cardíacos, otra enfermedad que puede causar la muerte o secuelas importantes, y requiere una actuación urgente ante cualquier síntoma de infarto o dolor torácico, mediante la activación del Código Infarto, implantado en Extremadura desde 2018.

El Servicio Extremeño de Salud recuerda a los usuarios que, ante este tipo de situaciones, no deben tener miedo al contagio por coronavirus, puesto que en los centros sanitarios de la región  se han establecido circuitos seguros para atender otras enfermedades urgentes distintas a la covid-19.

El ictus, un trastorno brusco del flujo sanguíneo cerebral que altera de forma transitoria o permanente la función de una determinada región del encéfalo, es la segunda causa de muerte en la población general, la primera entre las mujeres, además de una de las principales causas de discapacidad.

MÁS DE 2.800 INGRESOS

Durante 2019 se produjeron 2.816 ingresos hospitalarios por ictus en Extremadura que afectaron a 2.561 pacientes, de los que el 55,4 por ciento eran hombres y el 44,6 por ciento mujeres. La mayoría de ellos (80’4 por ciento)  fueron ictus isquémicos, causados por la obstrucción de una o varias arterias que llevan la sangre hasta el cerebro,  frente a un 19,60 por ciento de ictus hemorrágicos, provocados por la rotura de una arteria cerebral.

Las 2 unidades de ictus de Badajoz y Cáceres atendieron el pasado año a un total de 827 pacientes y otros 182 fueron atendidos a distancia, mediante el sistema de telemedicina Teleictus.

En las últimas décadas se han desarrollado avances significativos en el tratamiento del paciente con ictus isquémico, entre ellos la creación de las Unidades de Ictus (UI) con Neurólogos accesibles 24 horas, el tratamiento fibrinolítico endovenoso (rtPA) y la terapia endovascular mecánica para la recanalización de las arterias cerebrales obstruidas.

Estos procedimientos han demostrado aumentar la supervivencia y disminuir la mortalidad de los pacientes que sufren esta enfermedad, pero para que alcancen estos objetivos deben ser aplicados en unos tiempos reducidos, lo que se conoce como ventanas terapéuticas (4,5 horas desde el inicio de los síntomas para la fibrinolisis farmacológica y 8 horas para las terapias endovasculares mecánicas).

Extremadura pretende organizar la red sanitaria extremeña de forma que todos los pacientes con ictus agudo, con posibilidades de beneficiarse de una terapia de reperfusión cerebral, sean valorados por un neurólogo experto, de forma presencial o a través de  telemedicina, mediante el protocolo Teleictus, y tras su valoración inicial, sean reperfundidos con la técnica y en el lugar más adecuado en cada caso, en función de una valoración clínica, las pruebas de imagen urgentes aplicadas y el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas.

En esta actualización, que ha sido elaborada por profesionales sanitarios que atienden el ictus en fase aguda durante todo el proceso, se han analizado los distintos escenarios posibles en la asistencia al ictus y se establecen los protocolos de actuación conforme a la evidencia científica actual, incorporando el protocolo de neurointervencionismo en las unidades de ictus de los hospitales universitarios de Badajoz y Cáceres y actualizando el del teleictus, ya implantado en 2017.

 

 


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