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El presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, ha alertado de que los agricultores y ganaderos extremeños perderán un 34,2% de las ayudas europeas de la nueva Política Agraria Común (PAC), ya que se podría dejar de percibir el denominado ‘pago verde’ o ‘greening’, que suponían 134 millones de euros más de ayudas directas.

Y es que los agricultores extremeños hasta la fecha venían cobrando en concepto de ‘pago básico’ aproximadamente 256 millones de euros por los derechos asignados a las diferentes regiones agronómicas. Esto se completaba por el cumplimiento de determinadas exigencias medioambientales, como la rotación de cultivos, mantenimiento de pastos, etc, con el ‘pago verde’ con otros 134 millones, lo que hacía que Extremadura en ayudas directas recibiese en torno a 390 millones.

El responsable agrario ha recordado que la pasada semana los ministros de Agricultura de la Unión Europea llegaron a un acuerdo sobre la nueva PAC para el periodo 2021-2027, que entrará en vigor realmente en 2023. Esta nueva PAC cuenta con varios cambios respecto a la actual y contempla la introducción de Planes Estratégicos Nacionales por parte de cada Estado, en la que hay que fijar objetivos y compromisos a nivel europeo de cuestiones, sobre todo, como la lucha contra el cambio climático.

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El presupuesto total es de 390.000 millones para el periodo, de los que a España vendrán en torno a los 47.500 millones, esto es, “la misma cantidad que veníamos recibiendo, sin tener en cuenta la posible inflación”, ha recalcado el presidente de Asaja Extremadura.

García Blanco ha lamentado que, si no hay grandes distorsiones, las ayudas que llegarán de la PAC “dependerán de la voluntad política del dúo Pedro Sánchez-Pablo Iglesias” y “todo hace indicar que a nuestra región vendrán bastantes menos cantidades que en la actualidad y que pueden resultar perjudiciales para algunos sectores en concreto y, sobre todo, con unas exigencias abusivas para poder cobrarlo”.

El presidente ha criticado a los responsables políticos de “intentar engañar” al sector agrario “diciendo que se van a establecer nuevas estrategias para poder seguir cobrando poco más o menos lo mismo”, pero según García Blanco, “lo que no explican es que hay unas nuevas exigencias a través de los denominados eco-esquemas, unos programas ‘secretos’ a los que nadie tiene acceso a su contenido”.

García Calle también ha considerado que la nueva PAC va a favorecer las importaciones masivas de terceros países con productos fuera de control y con menos exigencias sanitarias que los de la unión europea.

Al mismo tiempo, ha criticado la regulación de la figura del “agricultor genuino”, en sustitución del “agricultor activo” que, “para colmo de la locura”, va a poder cobrar ayudas sin ejercer la actividad agraria. “Esto es el denominado ‘agricultor de sofá’ que cobrará por cuidar de los pajaritos, porque ya no se le va a exigir unos ingresos por venta de productos, y sólo se va a evaluar que los ingresos de la PAC representarán un porcentaje de sus ingresos totales”, ha concluido.


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