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HACIA UNA ECOLOGÍA DE LA ATENCIÓN

¿De quién fiarnos? “Estamos asustados”. Queremos certezas y además que estas nos interpreten el futuro. ¿Hasta cuándo? ¿Cómo? ¿Cuál? ¿Cuántos?  ¿Qué? ….y otros interrogantes a los cuales los científicos de todo el mundo están enfocando sus comunicaciones e intervenciones públicas, aunque afirman ; “todavía no se sabe cuánto se desconoce”.

Para comprender mejor lo que está sucediendo, una vez superado el escenario primero que a todo el mundo cogió de sorpresa, quisiera compartir una red internacional de medios de comunicación denominada “ The conversation” ( entidad sin fines de lucro)  que solo publica artículos contrastados de académicos e investigadores, red activa en español desde 2018. Es una fuente de información independiente dirigida directamente a la sociedad en unos momentos delicados tanto para nuestra convivencia como para la defensa de nuestro devenir democrático.

En dicha red, el 19 de marzo se publicó un articulo con el titulo de “El martillo y el baile” escrito por Tomas Pueyo (Nantes, 1982), ingeniero español donde planteaba varios escenarios de cómo evolucionaría la pandemia dependiendo de las respuestas que los estados tomaran. Por primera vez en este texto y otros (“Coronavirus: por qué debemos actuar ya”) se planteaba las noticias y los datos en toda su complejidad y globalización como una nueva forma de saber anclado en la información. Analizar estadísticas y decisiones diferentes a nivel mundial más allá de convertirlas en armas arrojadizas geopolíticas. Leído por más de 50 millones de personas en todo el mundo está sirviendo de asesoramiento para la toma de decisiones inmediatas, en tiempo real, a sabiendas que una cierta colaboración de ayuda mutua internacional no se ha dado ni siquiera en zonas como la de la Unión Europea

  1. Pueyo planteaba dos escenarios: el de la “Mitigación” y el de la “Supresión”. Escoge este último dividiéndolo en dos fases. Una primera corta de confinamiento drástico (quédate en casa) y otra más larga donde se van sucediendo distintos repuntes (la desescalada). Por tanto, una fase inicial de “martillo” que no intenta cortar por completo al virus, pero proporciona tiempo para prepárese mejor para la segunda, más gradual, la del “baile”. Y en esta estamos en estos momentos en muchos de los países que decidieron dar martillazos.

La propuesta partía de una constatación mundial; apenas se sabía nada de una pandemia semejante. El mundo, con todas sus desigualdades, debía aprender rápido. “El tiempo es clave para salvar vidas y reducir también los costes económicos acumulativos.”. Había, por tanto, que tomar medidas lo antes posible y a la vez retrasar la propagación del virus no solo para impedir el colapso de los sistemas sanitarios sino también para dar tiempo a conocer mejor el virus, estar mejor preparados y evaluar costes y beneficios. Países africanos, usando su experiencia anterior, ya están logrando una gestión efectiva de su población a pesar de carecer de los medios y recursos que los países ricos disponen. (Por ejemplo, Ghana y Kenia).

Así comprobamos que no todos los países han tomado como primera decisión drástica, la de restringir los movimientos con el fin de aprender a gestionar el virus en un tempo récor. El martillo redujo el virus y proporcionó un tiempo suficiente para prepararse mejor. El baile en que nos encontramos ahora en España nos permite que su gestión provenga de la experiencia de la fase anterior, la drástica, que nos ha enseñado a que el uso de la mascarilla sea obligatorio (no nos podemos relajar), que los test deben cubrir un porcentaje más elevado que el de los casos positivos, y que los rastreos tengan un porcentaje suficiente para que logren aislar lo más rápidamente posible a los afectados. Estos dos últimos aspectos no son todavía tomados en serio por las distintas comunidades autónomas, máxime cuando se podrían contratar, para su realización, a muchas de las personas en situación de paro.

En Europa solo Suecia tomó otra decisión, la de dejar correr el virus hasta conseguir que al menos el 50% de su población se vuelva inmune (la denominada “inmunidad de grupo”). T. Pueyo nos recuerda el problema de confluencia de los dos modelos en los rebrotes actuales; los países que siguen en “baile”, deberían restringir la entrada de casos importados no solo de Suecia sino de Brasil y EEEUU.

  1. Pueyo nos diese que La fase de baile va durar hasta que se tenga un tratamiento eficaz o una vacuna (entre 12 y 18 meses), y mientras tanto mascarillas, test y rastreadores, deben ser la guía de las próximas decisiones. ¿Un ejemplo? Abrir las escuelas en septiembre no emporará la situación pues entre los más pequeños las relaciones sociales con siempre las mismas, cosa que no ocurre en las grandes aglomeraciones de jóvenes o un turismo de masas. Y por otra parte abrir los centros de enseñanza permitirá que los padres y madres puedan tener su actividad laboral de manera más adecuada.

Por otra parte…Las nuevas relaciones que se están poniendo en marcha con la pandemia actual, entre las “ciencias de la vida” y “las prácticas que los gobiernos instauran” vislumbran una nueva época de sociedad (mundial) de control, aún por entender.