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Tierra de romanos, lusitanos y vetones; de almohades, árabes y cristianos, en Cáceres da la sensación de que respiran las piedras de este conjunto monumental declarado Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1986. Cáceres es un ejemplo único de características patrimoniales e históricas bien conservadas que guarda celosamente más de 1.300 escudos heráldicos en las empedradas calles de su casco viejo.

A partir del siglo XII, y bajo el dominio almohade, la ciudad de Cáceres resurge con todo su esplendor. Los almohades utilizaron el recinto amurallado como refugio de sus ataques contra los cristianos y se afanaron durante 300 años en la reconstrucción y ampliación de las murallas romanas. Tras su reconquista definitiva en 1229 y la construcción de una nueva ciudad, en el siglo XV se levantaron la mayoría de los edificios civiles y religiosos que se conservan.

En el siglo XVI las edificaciones existentes fueron reformadas por la llegada de ideas renacentistas y las casas fuertes se transformaron en casas palacio hasta que en el siglo XVIII tienen lugar la construcción de la Iglesia de San Francisco Javier y el Colegio de los Jesuitas, y la transformación de la Puerta Nueva en el Arco de la Estrella. Estas dos construcciones están consideradas como las más importantes aportaciones arquitectónicas de la época.

De la muralla romana se conservan tramos con sillares de granito y la Puerta Este o del Río, conocida como el Arco del Cristo, reconstruida por los almohades con mampostería en los muros y tierra prensada en las torres. La Puerta de Coria y la Puerta de Mérida, que eran otras entradas romanas a la ciudad, desaparecieron por completo, quedando únicamente la del Arco de la Estrella, que en la actualidad es la principal comunicación entre la ciudad monumental y la moderna.

Rodeada de soportales y presidida por el Ayuntamiento, la Plaza Mayor es el espacio que divide y, al mismo tiempo, une las dos ciudades de Cáceres, la antigua y la moderna. Tradicional punto de encuentro y celebraciones, fue plaza de la feria, del mercado e, incluso, coso taurino. Desde la plaza se contemplan monumentos tan emblemáticos como la Torre de Bujaco, el Arco de la Estrella, la Torre de la Hierba o la de los Púlpitos, que nos abren las puertas al casco antiguo y a un mundo de casas y palacios fortificados, calles medievales y una treintena de torres levantadas por las civilizaciones que dejaron su huella en la ciudad.

Puede decirse que Cáceres es una ciudad construida piedra a piedra con una muralla que guarda su estructura rectangular atravesada por dos grandes vías que confluyen en el foro romano, que se encontraba en la actual Plaza de Santa María. En la actualidad, esta ciudad acoge numerosos eventos como el Mercado Medieval de las Tres Culturas; el festival de música intercultural Womad; el Festival de Teatro Clásico -que acumula tres décadas de historia-; la festividad de San Jorge o la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional que tiene como marco en la mayor parte de sus pasos procesionales la ciudad monumental.


A land of Romans, Lusitanians and Vettones; of Almohades, Arabs and Christians, you get the feeling that in Cáceres the stones are alive of this monumental complex declared a World Heritage City by UNESCO in 1986.  Cáceres is the sole example of heritage and historical patrimony which are well-preserved that jealously guard over 1,300 heraldic shields on the stone walls of its historic quarter.

From the twelfth century, and under Almohade rule, the city of Cáceres reawakens with all its splendour.  The Almohades used the walled enclosure as a refuge from their attacks against the Christians and they strove to reconstruct and extend the Roman ramparts for 300 years.  Following the definitive re-conquest of 1229 and the building of a new city, it was in the fifteenth century when the majority of civic and religious buildings which are preserved were constructed.

In the sixteenth century, the existent buildings were renovated on account of the arrival of Renaissance ideas and the strongholds became small palaces until the building of the San Francisco Javier Church and the Jesuit College in the eighteenth century, alongside the transformation of the Puerta Nueva into the Arco de la Estrella.  These two buildings are considered to be the most important architectural offerings of the period.

Of the Roman city-wall, sections have been preserved which have granite ashlars and the Puerta Este or the del Río, known as ‘Christ’s Arch’, rebuilt by the Almohades with masonry work in the walls and compacted earth in the towers.  The Puerta de Coria and the Puerta de Mérida, which were other Roman entry-points to the city, have completely disappeared, and all that is left is the Arco de la Estrella, which nowadays is the main communication point between the historical city and the modern one. 

Surrounded by porticos and overlooked by the town hall, the Plaza Mayor (main square) is the space which divides, and at the same time unites, the two cities of Cáceres – the old and the modern.  A traditional spot for meeting-up and celebrations, it was the square of the fairs, the market, and even the bullring.  From the square can be appreciated such emblematic monuments as the Torre de Bujaco, the Arco de la Estrella, the Torre de la Hierba or that of los Púlpitos, which open the doors to the historic quarter for us and to a world of houses and fortified palaces, medieval streets and some thirty or so towers erected by the civilizations who left their mark on the city.

It could be said that Cáceres is a city built stone by stone with ramparts that hide its rectangular structure which is crossed by two main thoroughfares that meet at the Roman forum, which was to be found at the location of the current Plaza de Santa María.  Nowadays, this city hosts numerous events such as the Mercado Medieval de las Tres Culturas (Three Cultures Medieval Market); the intercultural music festival, Womad; the Festival de Teatro Clásico (Classic Theatre Festival) – which absorbs three decades of history; the San Jorge public holiday or that of Holy Week, declared of Interés Turístico Internacional (of international touristic interest) and that covers a great part of the monumental city in its processional steps.