Cientos de personas se han reunido este sábado en un establecimiento de hostelería  situado en la avenida de Lusitania de Moraleja para celebrar las fiestas de San Buenaventura, hecho que está prohibido debido a la crisis sanitaria de la Covid-19. Este grupo de personas no respetó las medidas de seguridad, hecho que ha levantado una gran polémica entre la ciudadanía de esta localidad.

Incluso, los participantes invesieron la vía pública de los alrededores del establecimiento y no faltó la música de la charanga emulando la tradición de las fiestas de Moraleja. Los jóvenes aparecen en varios vídeos que circulan por redes sociales en plena calle sin mascarilla, bebiendo y sin respetar las medidas sanitarias de la Covid-19.

Las redes sociales ha estallado en las últimas horas y en los comentarios los vecinos de Moraleja critican la situación generada por estas personas que están poniendo en riesgo la salud del resto de los ciudadanos que sí están cumpliendo con las normas.

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Fue necesario incluso la actuación de los agentes de la  Policía Local para disolver la fiesta ilegal organizada para conmemorar San Buenaventura, festenjos cancelados por la pandemia.

“Este virus nos está robando un año de nuestra vida a todos, seáis jóvenes o no tan jóvenes. A todos los moralejanos nos duele no disfrutar nuestra San Buenaventura, pero la falta de empatía con las miles de víctimas, que han mostrado esta tarde unos cientos de vecinos ha sido lamentable. Este virus se ha llevado a mucha gente por delante y se ve que muchos necesitan sentir en sus carnes el dolor para saber lo que estamos viviendo”, han lamentado desde la Policía Local de Moraleja.

Cabe destacar que recientemente la Policía Local de Moraleja y el propio alcalde, César Herrero, pedían responsabilidad y sentido común a la hora de evitar aglomeraciones y fiestas entorno a este acontecimiento.

Además, en Extremadura es obligatorio el uso de mascarilla en la vía pública, en los espacios al aire libre y en los espacios cerrados o abiertos. Pocos han sido los jóvenes que estaban ataviados de este producto tan necesario para evitar la expansión de este virus que ha acabado con la vida de más de 500 personas.


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