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Los vecinos de la localidad cacereña de Grimaldo han mostrado su malestar tanto al ayuntamiento como al Ministerio de Fomento por los inconvenientes que vienen sufriendo a diario a raíz de las obras del AVE próximas al municipio. Desde que el pasado mes de mayo las obras el tren de Alta Velocidad llegaron a la zona, los ciudadanos soportan a diario la acumulación de polvo y tierra en sus calles y casas y aquellos que viven en la parte baja del pueblo, mucho más próxima a las obras de los túneles aún tienen que soportar los ruidos de la maquinaria.

Los vecinos de esta pequeña población perteneciente al Ayuntamiento de Cañaveral no se imaginaban nunca que el inicio de las obras de esta infraestructura les trajera tantos quebraderos de cabeza. Especialmente la situación es más problemática en las viviendas que están ubicadas en la carretera de Salamanca, la antigua nacional 630 por donde el trasiego de camiones y maquinaria pesada es constante, día y noche.

Los ciudadanos ya han mostrado su malestar tanto al consistorio como a Fomento, a la espera de que se pueda encontrar una solución o un desvío alternativo para el paso de los camiones.

Los habitantes no pueden abrir las ventanas en todo el día, y aseguran haber pasado uno de los peores veranos que recuerdan. Tampoco pueden tender la ropa en el exterior, porque al recogerla está más sucia que cuando la tendieron. Los que peor llevan esta situación son las personas mayores, algunas con problemas