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Los ciudadanos fumadores de los municipios del norte de la provincia de Cáceres se han adaptado plenamente a la normativa de la nueva Ley Antitabaco y en la mayoría de los establecimientos se está respetando la prohibición de fumar en los locales cerrados como es el caso de bares, cafeterías y restaurantes. Los hosteleros que acometieron reformas en sus establecimientos en el 2005 se han sumado a la demanda de indemnizaciones para hacer frente a unos gastos que aún no se han amortizado.

En la barra del bar hay opiniones divergentes y para todos los gustos, desde los que se muestran indignados hasta los que se lo toman con humor. También entre los responsables de los locales de hostelería hay diferentes posturas, como los que creen que la ley no afectará a la larga a los beneficios de los empresarios. Verónica Pérez, propietaria de Restaurante Percor en Coria, considera que aunque al principio costará un poco a que los fumadores se habitúen, finalmente la gente se acostumbrará.

Otro porcentaje del sector de la barra de bar cree que esta prohibición sí se notará en los ingresos de los bares y cafeterías, ya que los fumadores pasarán menos tiempo en el interior de los establecimientos, para poder salir a la calle a fumar el cigarro. En Mesón El Puja de Moraleja ha habido también debate sobre el tema y algunos clientes no fumadores ya han amenazado con cumplir la normativa a golpe de denuncia, así lo señaló, Juanma Mendoza, el dueño del mesón.

Peor parte se han llevado los hosteleros que hace cinco años, con la aplicación de ley en 2005, tuvieron que adaptar sus locales con zonas especiales para no fumadores y con la consiguiente inversión que ahora no podrán amortizar. Ya ha habido planteamientos de solicitar indemnizaciones por esta cuestión. Un caso concreto es el de Cafetería pastelería Carloba, en Moraleja, que se gastó 4.000 euros para instalar unas cristaleras y separar espacios. María José Domínguez es la pastelera del local e incluso ha manifestado que de momento no se plantean retirar las cristaleras porque también le supondría un coste que rondaría los 600 euros.

Esta modificación de la norma cinco años tan sólo de la puesta en marcha de la Ley Antitabaco es lo que peor ha sentado al sector de la hostelería. Muchos de estos empresarios hubiesen sido partidarios de aplicar la normativa durante la época estival para propiciar que los ciudadanos se acostumbrasen a fumar en las terrazas y en la calle y evitar hacerlo en el interior, según indicaba Raúl de Plasencia es el gerente del Hotel Queen Victoria de Casas de Don Gómez.