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Como cada año, con la llegada de la primavera, se anuncian en los medios de comunicación las denominadas "dietas milagro" y, a pesar de las numerosas advertencias de fraudes y peligros para la salud, muchos son los que siguen confiando en ellas.

Desde la Unión de Consumidores de Extremadura-UCE, recomiendan que mucho mejor que una "dieta milagro", es acudir a un centro de la Sanidad Pública, con médicos especialistas que le harán gratuitamente una dieta a su medida. Si a pesar de todo el consumidor se decide por alguna dieta o producto adelgazante "súper rápido", conviene tomar algunas precauciones para no perder inútilmente su dinero y, lo que es más importante, ingerir algún producto o seguir alguna dieta que le conduzca a un desequilibrio metabólico que pueda afectar seriamente a su salud.

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El éxito de estas dietas se debe a la preocupación por el aspecto físico y al deseo de lograr una figura espléndida en el mínimo tiempo posible y con el mínimo sacrificio posible. Además, se suelen apoyar en campañas promocionales muy agresivas realizadas en las épocas en las que los ciudadanos empiezan a pensar en ponerse a punto para lucir palmito en la piscina o la playa.

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Los endocrinos, dietistas y demás expertos no se cansan de advertir que esas presuntas dietas con nombres exóticos, no son más que listados de alimentos, con o sin fármacos añadidos, elaborados sin ningún rigor científico y carente de toda utilidad real o, incluso, peligrosas para nuestra salud, porque pueden hacernos abandonar determinados tratamientos o hábitos que sí deberíamos estar siguiendo. Además, si no se produce un cambio de hábitos vida, comiendo menos y moviéndonos más, volveremos a recuperar todo el peso perdido, motivo por el que también se habla de "dietas yoyó".

Si se trata de productos adelgazantes, que han sido debidamente registrados, pero a los que después se les atribuyen propiedades falsas en su etiquetado, estaríamos hablando de productos ilegales, además ha de saber que los medicamentos solo pueden ser dispensados en una farmacia, y que los alimentos no pueden venderse a domicilio.

Por tanto, recomiendan que nunca se adquiera estos productos en ventas domiciliarias, internet, catálogo o teléfono y desconfiar de los que basan su eficacia en una fórmula secreta (difícilmente científica), intentan "demostrar" sus efectos revolucionarios con testimonios ajenos, no proporcionan medio de contacto con el fabricante o distribuidor, basan sus presuntos beneficios en que son productos "naturales" y, en cualquier caso, nunca tomar uno de estos productos sin consultar a su médico o farmacéutico.

Por último, si se cree haber detectado alguno de estos productos, se puede denunciar ante el centro de detección y control de productos milagros, creado por los farmacéuticos, que efectuará una investigación científica y, en su caso, denunciará ante las autoridades pertinentes la venta de ese producto.


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