•  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Desde el domingo 28 de marzo y hasta el 11 de abril el Equipo de Investigación Primeros Pobladores de Extremadura (EPPEX) desarrolla una nueva campaña de excavación arqueológica en la Cueva de El Conejar (Cáceres). EPPEX cuenta para su realización con la colaboración y apoyo del Ayuntamiento de Cáceres.

La Cueva de El Conejar se encuentra situada actualmente en pleno casco urbano de la ciudad de Cáceres, dentro de la nueva urbanización de Vistahermosa. En la planificación de dicha zona urbana se acotó un área de protección para la cueva, con un perímetro en los alrededores, convertido en área de recreo, que permite su conservación y la realización de todo tipo de actividades culturales.

La Cueva del Conejar fue objeto de estudio por parte de EPPEX en los años 2000 y 2001, dentro de los trabajos de investigación orientados a conocer la ocupación del Calerizo cacereño y sus alrededores durante la Prehistoria. El programa "Calerizo Prehistoria" iniciado por EPPEX en la ciudad de Cáceres, supuso la recuperación y excavación (científica, patrimonial y social) de las cuevas de Maltravieso, Santa Ana y El Conejar.

La Cueva del Conejar es conocida desde antiguo. Diferentes intervenciones realizadas a lo largo del tiempo han constatado la presencia de restos arqueológicos. Este potencial fue ya puesto al descubierto por el geólogo Ismael del Pan en las primeras excavaciones, realizadas en el año 1916, en las que una serie de sondeos dieron como resultado la constatación de presencia de industria lítica y cerámica. También se identificaron algunas especies faunísticas encontradas en una brecha ósea.

Este primer estudio asignó al material arqueológico a tres periodos culturales distintos de la Prehistoria reciente: el neolítico, el eneolítico y la edad del bronce.

En los años sesenta y durante casi dos décadas sirvió como basurero hasta de nuevo ser retomado por investigadores de la Universidad de Extremadura, realizando sondeos en distintos lugares del yacimiento y manifestando el importante grado de remoción que había sufrido la cavidad. De acuerdo con los materiales recogidos en diferentes campañas de excavación, en su mayoría realizadas en la zona central de la cavidad, se puso en evidencia la abundancia de sílex, la presencia de pulimentados y una importante cantidad de cerámica así como la presencia de objetos metálicos. El conjunto ha permitido atribuir las primeras ocupaciones de la cavidad desde finales del Neolítico.

A partir de mediados de los años 80, la cueva vuelve a ser utilizada como escombrera y basurero, así como cementerio de animales, como ya ocurriera anteriormente.

En el año 2000 el Equipo Primeros Pobladores de Extremadura efectuó una prospección en la cavidad en el marco de las investigaciones que estaba realizando en el programa

"Calerizo Prehistoria". Si bien las intervenciones arqueológicas realizadas hasta la actualidad no describían la presencia de sedimentos pleistocenos ni de elementos arqueológicos asociados a estos periodos, EPPEX consideró la necesidad de realizar una intervención arqueológica global en la cavidad. El objetivo era doble: por un lado explorar la cavidad en relación a la posible presencia de sedimentos y restos arqueológicos atribuibles al pleistoceno, y por otro recuperar materiales "in situ" que permitieran situar El Conejar, de forma precisa por su datación radiométrica (gracias al C14), en la mapa de la prehistoria peninsular (extremeña y local).

Para acometer estos objetivos, la estrategia primera a seguir fue la eliminación del sedimento removido, acumulado por las anteriores actividades arqueológicas y por el uso incontrolado de la cavidad. En las intervenciones realizadas en los años 2000 y 2001 se desescombró la cavidad y se localizaron, gracias a los trabajos geoarqueológicos que se desarrollaban en paralelo, varias zonas brechificadas en posición estratigráfica. Este hallazgo permitió realizar una pequeña excavación arqueológica según las técnicas modernas y recoger muestras para las dataciones radiométricas así como para los estudios paleoambientales (pólenes, microfauna, fitolitos, etc…).

Entre los materiales encontrados se identificaron huesos de microfauna, macrofauna e industria sobre cuarzo, cuarcita y sílex, y lo más interesante, se encontraron varios carbones, gracias a los cuales se realizaron las dataciones radiométricas que han permitido una primera aproximación cronológica del conjunto en una edad de 8220 +/- 40 BP. Esta cronología señalaría un momento de ocupación de la cueva durante el Epipaleolítico, un periodo de transición entre los últimos grupos de cazadoresrecolectores y las primeras sociedades productoras de alimentos. El Conejar se situaría, según esta datación, en un momento de la transición del Paleolítico al Neolítico.

Además, en los trabajos de limpieza se recuperó un fragmento de brecha que, aunque descontextualizado, aportó un material arqueológico excepcional: restos de semillas asociadas a cerámica neolítica. Se trata de formas primarias del cereal, relacionadas con variedades de trigo neolíticas, presentes en otros yacimientos de la Península Ibérica.

Este trigo pertenece a los panificables, relacionados estrechamente con el consumo humano. El análisis carpológico de esta muestra apunta ya a un sistema económico de sociedades productoras.

Tras estas excavaciones arqueológicas la cavidad se quedó en "stand-by" arqueológico por lo agotado de su relleno sedimentario. La ciudad, por su lado, ha continuado creciendo y extendiéndose, dando lugar a una nueva urbanización: Vistahermosa. Este proceso de humanización del espacio natural de los alrededores de la cavidad la ha confinado a los mínimos que establece la ley en términos de protección del patrimonio. EPPEX participó, junto a la empresa promotora, en definir y ordenar este espacio destinado a futuros usos urbanos.

El año 2009 EPPEX, a tenor de los resultados obtenidos por diferentes estudios interdisciplinares y la necesidad de ampliar el conocimiento en algunos aspectos relacionados con la transición epipaleolítico-neolítico, diseña una nueva intervención orientada a tales fines. El primer paso fue una nueva limpieza, realizada en el mes de abril del pasado año con la colaboración de miembros de la Asociación ARBA(Asociación para la Recuperación de los Bosques Autóctonos).

La intervención que se realizará en esta campaña, actuando sobre las brechas conservadas, pretenden, como ya se ha dicho, ampliar nuestro conocimiento sobre el periodo de transición entre el Paleolítico Superior y el Neolítico, momento crítico en el que desaparecen los últimos cazadores-recolectores para dar paso a los grupos de agricultores. En el Calerizo este proceso va a tener un impacto importante en términos de vegetación, ya que se aprecian, según los estudios de polen realizados con muestras de El Conejar, un aumento de los espacios abiertos (zonas de labor) y una reducción de las especies arbóreas (talas masivas).

De todo este proceso de neolitización, de los cambios que supone a nivel cultural, político y económico hay, en Extremadura, escasos datos. La cueva de El conejar puede contribuir a aumentar la masa crítica de datos necesarios para describir el contexto (pre)neolítico en el Calerizo de Cáceres y aportar nuevos datos al (pre)neolítico europeo y peninsular.


Galería de imágenes