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La torre del Horno es la segunda que se abre al público después de Bujaco, que es visitable junto a un tramo de muralla desde el año 2002. La recuperación para una utilidad pública de torres del recinto almohade es parte de un estudio integral del 2004. Este plan es solo la teoría, una propuesta con siete enclaves del recinto que son accesibles. Aunque en la práctica solo dos se encuentran abiertos, una lista a la que la torre de los Pozos se tiene que sumar en breve. La visita a la torre del Horno no va a ser como a Bujaco, sino que estaría restringida a grupos reducidos, dada la dificultad de acceso al disponer de una entrada desde el adarve de Santa Ana con escaleras empinadas que salvan el gran desnivel entre el adarve y la terraza.

La torre del Horno es albarrana (atalaya defensiva y exenta de la muralla pero comunicada a la misma) y de origen almohade. Está entre el palacio de la Generala y la plaza de las Piñuelas y tiene edificaciones adosada a la misma. En el estudio integral se proponía la obtención de las casas por parte del ayuntamiento por compra o por expropiación como posibilidad a largo plazo, aunque se trata de una opción que no se contempla y más dada la actual situación económica.

El concejal de Turismo, Francisco Torres, dijo que las visitas a la torre se van a canalizar a través de la oficina de guías turísticos que tiene su sede en la plaza Mayor. Añadió que podrán ofertar la visita y el ayuntamiento facilitaría el acceso. El edil comentó que estará abierta en Semana Santa y añadió que el siguiente objetivo es la apertura de la torre de los Pozos, en la vertiente este del cerco amurallado.

 

ESTUDIO La intervención que ahora se ha realizado en la torre es la que planteaba el autor del estudio, el arquitecto Miguel Matas, como la actuación primera. Se han adecuado los accesos, las cámaras y la terraza para que el visitante "se introduzca en el urbanismo de la fortificación" y pueda contemplar "hacia el norte la secuencia de las torres albarranas", se apunta en el estudio.

En la cámara de la torre se han colocado paneles y maquetas que explican las características de las torres albarranas y se enseña cómo era el recinto durante la época almohade.

En una de las dos maquetas se muestra una de las características más curiosas de la torre del Horno. Según se recoge en el estudio integral y en la memoria de la propuesta de inversión, "hay indicios suficientes de que esta torre era el inicio del muro que dividía en dos la ciudad amurallada, el albacar –la zona destinada a las tropas– y la medina –la ciudad–". Este muro que dividía en dos el interior de la parte antigua llegaba hasta el alcázar (el actual palacio de las Veletas) y terminaba en la torre de los Pozos. "Este extremo bastante desconocido es, sin embargo, muy rico y aporta singularidad a la torre", según se especifica en la memoria.

Otra característica de la torre del Horno que se destaca en la memoria es su buena conservación, que es "un elemento didáctico, de explicación de cómo eran las torres defensivas almohades, con su paso albarrano –que la conectaba a la muralla– y su arco interior". También destaca "la existencia apreciable aún de muralla barbacana –el antemuro defensivo del lienzo principal de la muralla–, de la cámara de guardia en el interior de la torre –donde ahora están los paneles y maquetas– y el buen estado del almenado", según se añade en la memoria que justificó su apertura.

La torre de los Púlpitos también se encuentra en la vertiente oeste. Cuando hace siete años se abrió al público la torre de Bujaco y un tramo de muralla –encima del arco de la Estrella–, la intención del gobierno local fue su prolongación hasta alcanzar la de los Púlpitos, proyecto que se ha dilatado por un proceso judicial, que, pese a la sentencia en primera instancia favorable al ayuntamiento, no se ha cerrado al recurrirse el fallo. La sentencia confirmó que la torre es del ayuntamiento.


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