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El forense de la Facultad de Medicina y Odontología del País Vasco, Francisco Etxeberría, comenta que los investigadores tienen dificultades en Extremadura al tratar de identificar en los laboratorios los restos de los represaliados en la Guerra Civil ya que el suelo granítico "los conserva muy mal y aparecen disgregados". Así lo explica antes de inaugurar en Badajoz el Congreso Internacional Extremadura y la Guerra Civil 70 años después de su final. 1939-2009, que se celebra hasta mañana jueves, día 26, en la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad extremeña (UEX).

Etxebarría, que intervino en 2000 en la primera exhumación de este tipo de restos en Priaranza del Bierzo (León), ofrece en Badajoz la ponencia inaugural, Los problemas referentes a la localización de fosas apertura e identificación de los restos de los represaliados, un temas que es abordado desde una perspectiva forense, técnica y científica, y que es "una oportunidad más de hablar de la memoria histórica".

Al respecto, señala que desde 2000 se han abierto unos 170 enterramientos y recuperado unos 4.000 esqueletos, aunque ha precisado que "no se van a recuperar todas las víctimas, entre otras razones porque hay fosas que ya están desbaratadas o porque, sencillamente, no las vamos a poder encontrar". Agrega que "casi en cada pueblo hay una fosa o toda España es una fosa".

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El forense manifiesta que también tienen dificultades al tratar de identificar restos en Extremadura ya que el granito extremeño "conserva muy mal los restos humanos, que aparecen disgregados y de los que es dificilísimo extraer el ADN".

Por contra, en otras zonas de España "la conservación es perfecta y se pueden encontrar hasta trozos de periódico en el bolsillo de la chaqueta de la víctima y podemos hasta leer ese papel".

El congreso también incluye la presentación de testimonios de personas represaliadas en la Guerra Civil, entre ellos Joaquín Fernández López-Alegría, nieto mayor por vía materna de Eladio López Alegría, "que fue el primer alcalde republicano de Badajoz elegido por sufragio popular en las elecciones del 12 de abril de 1931".

Esta persona, ha agregado, "estuvo un mes recluido en casa por miedo" cuando entraron en Badajoz las tropas franquistas el 14 de agosto de 1936. Según relata, un mes después, el 15 de septiembre, salió a trabajar a la Cámara Urbana, donde ejercía como secretario, y "allí fueron a por él y lo secuestraron, podemos decir que violentamente, tras lo que el día 16 lo fusilaron en la pared del Cementerio, tristemente famosa".

El congreso está dirigido por el también experto Julián Chaves Palacios, que comenta que la Guerra Civil "fue un episodio más de nuestra historia" y pide que "pese a la carga de tragedia que conlleva, nos acostumbremos a verlo ya como pasado", una época que "es necesario estudiar".


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