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Entre el 7% y el 10% de la población extremeña tiene dificultades para recibir la señal de la Televisión Digital Terrestre (TDT), bien porque esta es débil o porque están fuera de las zonas de cobertura. Esto supone que aunque adapten las antenas y compren el sintonizador, no tienen acceso a estos canales y, de no mejorarse la cobertura, no podrían ver la televisión cuando se produzca el apagón analógico , dentro de poco más de un año. En esta situación estarían, por tanto, al menos 70.000 extremeños.

Este es el resultado del estudio de la operadora por satélite SES Astra, que consultó a los instaladores extremeños sobre las zonas donde hay TDT. El problema en Extremadura es que la dispersión de la población, unida a la existencia de zonas montañosas hace que llevar la señal digital por vía terrestre a muchas áreas cueste muy caro, ya que se trata de montar toda la infraestructura para dar servicio a unas pocas personas, con el agravante de tener que colocar más reemisores para evitar las zonas de sombra provocadas por los montes.

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La mala cobertura afecta a poblaciones cacereñas como Saucedilla, Almaraz y Belvis de Monroy, al entorno de Coria y al Valle del Jerte, mientras en Badajoz se centra en las poblaciones de Zafra, Villafranca de los Barros, Villagarcía de la Torre, Usagre, Bienvenida o Almendralejo entre otras, donde la señal o no llega o llega mal. El problema, según explicó ayer el director de Desarrollo de Negocio de SES Astra, Miguel Pingarrón, es que "con la televisión analógica, en zonas de cobertura débil, la tele se ve mal, pero se ve, mientras que cuando llegue la digital si la señal no tiene fuerza la pantalla se pondrá en negro y no se verá".

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Pingarrón indicó que la solución que se está dando en España a este problema "es poner parches, a un coste muy alto, con pequeños reemisores que además no llegan al 100%, aunque aumenten algo la cobertura". Por ello, desde SES Astra se pide que se diseñe una nueva regulación que no exija, como la actual, llegar al 98% de cobertura media "sino al 100%".

Para ello, añadió Pingarrón, la única solución es completar con el satélite, que además sería más barato. "Completar del 98% al 100% por vía terrestre costaría en toda España 325 millones de euros mas 70 millones de euros anuales en mantenimiento, mientras que hacerlo por satélite costaría dos millones iniciales y dos más anuales". Por ello no entiende por qué en España se está discriminando al satélite "vulnerando además el principio legal de neutralidad tecnológica, que dice que hay que dar servicio con el sistema más eficiente, y que es el sistema que se está usando en toda Europa". Por ello pidió que Extremadura se evite esta discriminación "y se recurra a la tecnología más eficiente".

 

NO SE DESCARTA Desde la Junta, el director general de Administración Electrónica, Jaime Gragera, recordó que el plan extremeño de extensión de la cobertura digital a todo el territorio todavía no se ha convocado. Gragera aclaró que el Gobierno extremeño "no renuncia al satélite para llegar a todos los puntos", aunque también matizó que Astra, como empresa de satélite "lo que busca es defender sus intereses".

El director de Administración Electrónica comentó que para la transición de analógica a digital hay tres proyectos que se complementan. El primero sería el de las cadenas públicas y privadas, que deben encargarse por ley de que haya cobertura para el 98% y 96% respectivamente de la población. Como complemento, Junta y Gobierno firmaron un acuerdo para financiar la transformación de los reemisores analógicos existentes que las cadenas no pensaran digitalizar.

"El tercer proyecto es el extremeño, que es cubrir lo que los otros dos no cubran para llegar al 100%, y ahí no renunciamos a ninguna tecnología", manifestó, y añadió: "Nuestro enfoque es: queremos que se vea en todos sitios, y que la empresa encargue de desarrollar el plan elija cómo lo va ha hacer, y para eso podría ser útil el satélite".

Gragera indicó que en estos momentos se están dando los últimos retoques al plan, que estará dotado con siete millones de euros, y que se están cuidando los detalles porque "no queremos que un posible recurso –como el que ha presentado Astra en otras regiones– paralice todo el proceso y lleguemos tarde".

Según señaló, en los planes del ministerio se está primando la construcción de nuevos centros, lo que ha provocado el enfado de Astra al relegarse el satélite, "y pretendemos que nuestro pliego no sea recurrible, manejando la premisa de que lo que queremos es que el ciudadano tenga acceso a la televisión digital, y no vamos a decirle a quien se encargue de ello cómo tiene que hacerlo".

Por ello se recurriría a la tecnología "más eficiente en términos de coste y más beneficiosa para el ciudadano".

 

QUE NO CUESTE MAS Sin embargo, el director general de Administración Electrónica también indicó que, pese a ser el satélite una posibilidad, ya sea en forma de señal que se envía a un emisor y de ahí a los hogares o en forma de señal directa a los hogares, "lo previsible es que una parte importante de la cobertura añadida que dé el plan regional sea por tecnología terrestre".

Para el resto habría que solucionar otra cuestión importante, y es que al ciudadano no le cueste más acceder a la televisión digital en función de donde viva.

"No puede ser que a un ciudadano que viva en una zona de cobertura terrestre acceder a la señal digital le cueste los 35 euros que vale un descodificador, mientras que a uno que esté en zona de cobertura por satélite le cueste 600 o 1.000 euros porque tenga que colocar una parabólica", explicó Gragera.

Por tanto, lo que se intenta es que la tecnología que se ofrezca tenga pocas diferencias de precio para el ciudadano, "porque de otro modo al que no tenga señal terrestre sino por satélite le estaríamos dando la posibilidad tecnológica, pero no la posibilidad económica".

Este es otro de los puntos que faltan por perfilar en el pliego que marcará el plan de cobertura digital al 100% de la población. Se parte de la premisa de que el coste para ver la televisión debe ser similar en cualquier punto de Extremadura.

Jaime Gragera explicó que esto pasa por subvencionar parcialmente los equipos de recepción de la señal allá donde se reciba por satélite. El aspecto por aclarar es quién tiene que asumir el coste de esta ayuda a los ciudadanos, si será la Junta o se tendrá que hacer cargo la empresa a la que se adjudique la extensión de la señal.

La fórmula podría estar en un sistema en el que se amplíe el número de años en los que el adjudicatario se haría cargo del mantenimiento de los sistemas para extender la señal digital.


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