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Los vecinos de la Estación Arroyo-Malpartida, pedanía dependiente de la capital cacereña, están dispuestos a emprender todos los trámites necesarios para que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) subsane los desperfectos causados en este poblado durante los últimos meses. El continuo paso de camiones de gran tonelaje para proveer de material las obras de mejora del trazado ferroviario ha acabado dañando el alcantarillado, las calles e incluso algunas paredes de viviendas, según relata el presidente de la asociación vecinal, Ricardo Sánchez. "Es lógico que lo arreglen, de lo contrario estamos dispuestos a llegar hasta el juzgado", afirma en nombre de los propietarios de inmuebles de la pedanía.

Adif está acometiendo una profunda reforma de casi 11 millones de euros en 31 kilómetros de la línea férrea Madrid-Lisboa, que permitirá que el tren Lusitania vuelva a circular a mediados de diciembre. Sin embargo, la ubicación estratégica de la Estación Arroyo-Malpartida como punto de entrada de materiales ha provocado el trasiego continuo de vehículos pesados y las molestias derivadas de una obra de estas dimensiones. "Por ejemplo, los inquilinos de la parte de arriba se quejan de atascos en la red de saneamiento, porque el paso de los camiones ha acabado por hundir las arquetas", explica el dirigente vecinal.

La afluencia de camiones también ha causado desperfectos en las señales de tráfico –por ejemplo en una valla de un aparcamiento de minusválidos–, en los acerados y en las paredes de algunas casas, según el presidente. Y aunque la pedanía es consciente de que una reforma de esta envergadura genera daños, "del mismo modo parece lógico que los reparen", subraya.

Además, el cerramiento que ha realizado Adif en la zona de las vías a causa de las obras llega hasta los muros de las casas, "y ahora los inquilinos no tienen acceso a las llaves de paso de la red de agua, de modo que en caso de una avería no pueden cerrarlas", detalla Ricardo Sánchez.

A lo largo de estos meses también se han registrado más problemas, como el ruido provocado por los trabajos en plena madrugada, que acabaron tras varias llamadas a la Policía Local. Otro vecino denunció hace días el cierre del paso a nivel, al entender que se estaba prolongando.

Los residentes afirman que se han dirigido en varias ocasiones a Adif sin que les hayan atendido debidamente, pero la asociación contactará de nuevo con la empresa para solicitar estas reformas. "Esperamos una solución, de lo contrario tendríamos que reclamar por el juzgado lo que es justo", dice el presidente.

Además, el colectivo vecinal lleva tiempo demandando el arreglo de los antiguos pabellones propiedad de Adif. "Se encuentran en un estado ruinoso, cada día con más boquetes en las cubiertas", detalla Ricardo Sánchez, quien por tres veces ha intentado reunirse con un responsable de Adif, y en las tres ocasiones se han suspendido los encuentros. El presidente recuerda que la normativa obliga a mantener las propiedades en buen estado, y que ya existe un expediente abierto por el ayuntamiento al respecto.