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Cáceres cuenta desde ayer con el primer Museo del Movimiento Obrero de España que, ubicado en la Casa del Pueblo de la ciudad, rinde homenaje y tributo a quienes dieron su vida por la conquista de los derechos de los trabajadores, según el secretario general de UGT, Cándido Méndez.

Méndez ha asistido hoy a la inauguración del museo, junto al presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, el presidente de la Asamblea de Extremadura, Juan Ramón Ferreira, y el ex secretario general de UGT Nicolás Redondo.

"Hoy es un día glorioso", afirma Cándido Méndez, quien recordó ayer que también se celebra el primer centenario de la construcción de la Casa del Pueblo de Madrid.

Se trata del tercer museo de estas características que se abre en Europa, junto a los de Holanda y Finlandia, según el dirigente sindical, que subraya su importancia porque "nos vincula con la historia y por la actual coyuntura económica".

Destaca que las casas del pueblo fueron ideadas por UGT para acabar con la miseria y la incultura, "dos circunstancias que no forman parte de la naturaleza humana", y para fomentar la justicia social y la superación de los problemas de los trabajadores.

El presidente de la Junta de Extremadura precisa que este primer Museo del Movimiento Obrero en España simboliza "la importancia de la coherencia y fomenta el apoyo al patrimonio de la memoria, algo que nadie, ni la enfermedades, le pueden arrebatar al ser humano".

Fernández Vara indica que este museo rinde homenaje "a los hombres y mujeres anónimos que se encontraban detrás de los líderes, y que son los grandes artífices del desarrollo en los derechos laborales del trabajador".

En su opinión, el edificio, situado en el número 11 de la calle Olmo, no recoge "cuadros ni cosas por el estilo, sino la vida de la gente que luchó por las conquistas sociales, que son los verdaderos protagonistas del proyecto de las casas del pueblo".

Nicolás Redondo manifiesta, por su parte, que el museo constata el esfuerzo de muchos hombres y mujeres en el pasado, "que lucharon para demostrar que aquellos que decían que la UGT no tenía futuro y que iba a ser arrinconada no podían tener razón".