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El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino planea declarar reserva fluvial nueve zonas de la cuenca del Tajo a su paso por Extremadura, que sumarían alrededor de 150 kilómetros de cauce. El documento propuesta elaborado por el CEDEX que está sobre la mesa del ministerio incluye esta nueva figura de protección para su inclusión en el futuro Plan Hidrológico Nacional. Las reservas fluviales serían tramos de río vírgenes donde la acción del hombre no haya provocado cambio alguno en las condiciones de la rivera o éste sea mínimo.

En cuanto al Guadiana, la Confederación Hidrográfica que gestiona esta cuenca aún no ha decidido cuáles serían las reservas, aunque se estima que su número y longitud será mucho menor, ya que presenta un mayor deterioro. La declaración de reserva fluvial para el Tajo no incluye ningún tramo del cauce principal del río, ya que este se halla muy modificado tanto por los asentamientos humanos como por la existencia de cultivos de regadío y, sobre todo, porque su recorrido está salpicado de presas de regulación.

Así, el trazado más largo que se beneficiaría de esta protección especial –que supone que ni el cauce ni su entorno pueden ser modificados– sería el del río Almonte desde su nacimiento hasta la confluencia con el Tamuja. Además, dentro de esta misma zona se contempla el arroyo Berzocana hasta su desembocadura en el propio Almonte. Estos dos tramos suman más de 80 kilómetros de río vírgen .

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El resto de trazados son de mucha menor longitud –entre tres y diez kilómetros, aproximadamente– y se incluyen en la parte sur del Tajo, una parte del Ibor y los arroyos Gualijo, Pizarroso y Pedroso hasta que se unen. Al norte del cauce principal estarían un pequeño tramo del arroyo del Real hasta el embalse de Torrejón-Tiétar, la Garganta de Jaranda hasta el Tiétar, un afluente del Ambroz, los arroyos Aldobarilla y Aldobara y el río Alagón hasta su entrada en el pantano de Gabriel y Galán, el Ladrillar y los arroyos Rivera de Acebo y Gata hasta su unión.

Por lo que se refiere al Guadiana, la propuesta inicial sólo incluía en zona extremeña un tramo del Rivera de Albarregana poco antes de la presa de Villar del Rey. Esta primera propuesta debe ser remitida ahora a las confederaciones hidrográficas y a los gobiernos regionales para que se pronuncien.

La declaración de un cauce como reserva fluvial implicaría la prohibición de realizar cualquier actividad que pueda modificar tanto la calidad del agua como la flora y la fauna de la zona. Esto supone que no se permitirían –o se autorizarían sólo con muchos condicionantes o limitaciones– acciones como la construcción de presas o la urbanización en los alrededores para evitar vertidos.

Desde Adenex se ha saludado con esperanza la creación de esta nueva figura de protección, por que podría suponer tanto una garantía de preservación de los ríos no alterados frenando la intervención humana y contribuyendo a crear corredores ecológicos de gran importancia.


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