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Algunos, los hosteleros y los músicos, la ven como la ordenanza del ocio largamente esperada, pero, en realidad no es la ordenanza del ocio sino la del ruido y la protección ambiental. Este último aspecto es el que interesa a los vecinos, sufridores de las molestias. Con todo, el equipo de Gobierno la presenta como la solución para unos y otros, es decir, como instrumento para que puedan reformarse locales y adaptarse a la categoría de cafés-concierto, incluso en zonas saturadas, y al mismo tiempo como forma de conciliar el derecho al descanso con el derecho a la diversión, como resaltó ayer el concejal de Seguridad Ciudadana, Carlos Jurado.

La nueva Ordenanza de Protección del Medio Ambiente en materia de ruidos y vibraciones fue aprobada en el Pleno municipal de ayer con el votó unánime de todos los grupos políticos. En el Salón de Plenos había representantes vecinales que analizarán con lupa la normativa para evitar que favorezca la proliferación de nuevos locales sin control y para exigir que acabe con el problema de los ruidos. Además de Miguel Salazar, presidente de la asociación vecinal de la Madrila, se encontraban algunos ciudadanos que promueven la nueva asociación 'Cacereños contra el ruido', que nace con el empeño de luchar en los tribunales contra los ruidos y que se muestra escéptica con esta nueva ordenanza.

Sin embargo, el concejal de Seguridad Ciudadana, Carlos Jurado, explicó en el Pleno los objetivos de la normativa y resaltó el consenso y la participación con que nace la normativa. «No es una ordenanza que pretenda solucionarlo todo», reconoció y señaló que el Ayuntamiento se dará un plazo de un año o un año y medio para comprobar su efectividad, una vez entre en vigor. Primero, tras la aprobación de ayer, habrá de pasar por un mes de exposición pública para la presentación de posibles alegaciones. Sin duda, habrá alegaciones. De momento, la asociación de la Madrila ya ve lagunas legales, como el hecho de no establecerse superficies mínimas para los bares especiales (que pueden tener música) y las discotecas.

Foro Ciudadano también pedirá que se especifique que en casi una quincena de calles que ha propuesto como excepción a la zona saturada de la Plaza Mayor y entorno se libere a los establecimientos hosteleros de cumplir con la distancia mínima de 50 metros entre local y local, en vigor en toda la ciudad.

Respecto de las reformas permitidas, es cierto que se podrán autorizar incluso en zonas saturadas con el fin de mejorar los bares e incluso permitir su transformación en cafés-concierto, pero para ello hay que cumplir exigencias de superficie (mínimo 100 metros cuadrados sólo para la zona de público) y todas las medidas de seguridad e insonorización que marcan las leyes y decretos.

Si la ordenanza da facilidades en ese sentido, se muestra, en cambio, tajante con otros locales, los que reabren a las 6 de la mañana al tener categoría de simples bares.

Con esta nueva norma se impide esta picaresca porque exige que los locales funcionen de acuerdo a la categoría que tienen y si son bares normales no está autorizada la música en ellos.