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El calibre 9 milímetros parabellum que acabó con la vida del vecino de Moraleja el pasado sábado en un pueblo de León, Villaobispo de las Regueras, es el mismo que la bala que le hirió en el pecho hace un mes y medio en el tiroteo de Coria. Según informa el Diario de León, se han confirmado 9 casquillos de este calibre en la calle Menéndez Pelayo de la localidad leonesa.

El calibre del arma es bastante común, pero los responsables de la investigación descartan la coincidencia y se centran en la línea de trabajo que une los tres incidentes: un mismo grupo de sospechosos, que podrían tener vínculo familiar con el finado, y el ajuste de cuentas por drogas como motivo del enfrentamiento mantenido por los dos clanes.

Mientras se continúa con los trabajos de investigación, el hermano del fallecido, que había sido detenido en el lugar de los hechos minutos después del tiroteo, fue puesto en libertad con cargos el lunes a última hora de la tarde, horas después de que se enterrase su hermano en Moraleja. Según fuentes de la investigación, al parecer el hermano que no ha querido aportar información alguna sobre los agresores, como ya hizo en el anterior suceso del mes de septiembre, en el que ni siquiera presentó denuncia. Se enfrenta ahora a una acusación por tenencia ilícita de armas y tendrá que presentarse en dependencias judiciales para tener acotados sus movimientos, según fuentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que apuntan que los cargos podrían hacer que único identificado de momento de la reyerta se enfrente a una pena de entre 3 y 6 años de prisión.

Los trabajos de búsqueda de los otros cuatro implicados en el tiroteo mantienen como línea preferente de investigación la huida fuera de las fronteras principales. Incluso, se piensa que los tres integrantes del grupo en el que se encuentra el presunto homicida podrían haber vuelto a la provincia de Cáceres.