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La Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Badajoz inició ayer una nueva ofensiva para ahuyentar a los miles de gorriones que anidan en el paseo de San Francisco y que cubren de excrementos el suelo, las plantas y el mobiliario urbano, provocando además malos olores y peligro de resbalones cuando llueve. Desde ayer y hasta el próximo viernes a las 20.30 horas, se dispararán cohetes para espantar a estas aves, como ya se hizo durante varios días en enero de este año, aunque los pájaros volvieron a estos árboles.

El concejal del área, Antonio Avila, recalcó ayer que este problema existe en muchas otras ciudades y anunció a este diario la posibilidad de probar además otro método que, según le han contado, puede ser infalible, como atacarlos con agua a presión. Todo por dar respuesta a la queja de los ciudadanos. Las horas de las explosiones se hace coincidir con el momento de la dormida , en la que los árboles están abarrotados.

Avila mostró su preocupación por este problema "porque no sé cómo los vamos a eliminar de ahí y una vez más vamos a intentar echarlos". Según el concejal, con estos disparos, los pájaros "se van un tiempo y luego vuelven" y así lo atestigua Ramón Silva, cuya familia lleva desde hace 30 años uno de los quioscos de bebidas de San Francisco. Silva comentó ayer que tras la primera ocasión que se lanzaron cohetes contra los gorriones, el resultado fue que "a los dos días volvieron". La asociación ecologista Adenex ya advirtió de que se trata de aves muy persistentes.

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Este camarero recordaba que "desde que tengo uso de razón, nunca ha habido tantos pájaros como ahora". Ramón Silva es testigo de que hay bancos del paseo que quedan inutilizables y en los que la gente no se puede sentar debido a que están cubiertos de excrementos. Afirmó que sus clientes no suelen quejarse, aunque a veces les cae "alguna que otra" deposición mientras están sentados en los veladores, cuyas mesas y sillas él limpia "con resignación".

Rita es una de las operarias del servicio municipal de Limpieza que se encarga de barrer San Francisco a diario y de intentar, no siempre con mucho éxito, desprender los excrementos adheridos a las baldosas. "Esto está imponente, porque las hojas se quitan bien, pero las casas de los pájaros se quitan muy mal". Tanto es así que la única manera de limpiar el paseo es fregándolo. El viernes fue la última vez que se limpió con agua y ya ayer lunes estaba otra vez igual. Se quejó de que los resbalones no solo se producen cuando llueve, sino cuando los aspersores riegan los arriates.


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