El Sindicato Unificado de Policía (SUP) informa que uno de los dos agentes de Badajoz, que el día 23 trasladaron a un peso con tuberculosis al hospital, tendrá que medicarse durante seis meses. Según recoge El Periódico Extremadura, el sindicato explica que el policía se sometió a la prueba del Mantoux, cuyo resultado determinó "una reacción de 20 milímetros de induración, que no de eritema circundante", esto significa que deber tomar medicación.

El SUP insiste que el funcionario de policía "jura y perjura que no ha tenido ningún contacto íntimo con el preso", en alusión a las declaraciones de la delegada del Gobierno, Carmen Pereira, en las que explicaba que la tuberculosis que padecía el preso se transmitía por contacto íntimo. "Lamentamos profundamente las declaraciones realizadas, en distintos medios de comunicación, por la delegada del Gobierno en Extremadura cuando manifestó públicamente que en ningún momento hubo riesgo para los funcionarios, pues la dolencia que padecía el interno no se contagiaba por vía aérea, si no solo por contacto más íntimo".

El sindicato agrega que "con quien si tiene miedo –el agente– a tener el contacto normal que tiene que tener un padre y marido es con sus dos hijos y con su mujer" y subraya que esta situación "sólo es posible gracias a la falta de responsabilidad de una Administración que, no solo no hace sus deberes si no que además, cuando su falta de responsabilidad sale a la luz, intenta escudarse llamando mentiroso al mensajero".

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"Si no hubo riesgo alguno, ¿por qué el personal sanitario portaba mascarilla, le colocaron una al interno y le ofrecieron dos a los policías?; si no hay riesgo, ¿por qué los facultativos, personal sanitario, funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía y de limpieza que tienen que entrar en el Modulo de Seguridad del Hospital Perpetuo Socorro donde está recluido esta persona toman las debidas precauciones de seguridad utilizando mascarillas y guantes", se pregunta.

El SUP alertó el pasado día 24 que dos agentes trasladaron a un recluso del Centro Penitenciario de Badajoz que padecía una tuberculosis "muy contagiosa" sin que se les avisara de esta circunstancia, por lo cual tuvieron que hacerse la prueba del Mantoux y fue necesario desinfectar el vehículo.

Además, el preso estuvo sentado en la sala de espera de urgencias del Hospital Perpetuo Socorro junto a otras personas –un grupo de siete– que aguardaban su turno, según explicó entonces el sindicato, que lamentaba que se produzcan situaciones como ésta, en las que se puede poner "en peligro la integridad física" de los agentes "e incluso la de los ciudadanos".


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