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El ayuntamiento de Aliseda decretó ayer dos días de luto oficial "debido a los tristes acontecimientos ocurridos el miércoles día 27", rezaba el bando que firmaba la alcaldesa de la localidad, Claudia Moreno, y que se podía leer ayer sobre papeleras, paredes, cristales de casas y portones de las tiendas, cerradas ayer por la tarde al filo de las 17.30 horas para arropar a la familia de dos de sus vecinos.

Las banderas a media asta en el balcón del ayuntamiento y el crespón negro completaban la estampa de luto oficial que centenares de vecinos secundaron con el solemne silencio con el que recibieron los féretros de Isabel Cortés y su nieto (L. P.), que fallecieron en la tarde del miércoles tras ser arrollados por un vehículo cuando cruzaban la travesía que forma la carretera N-521 a su paso por la localidad, informa El Periódico Extremadura.

A pesar del bochornoso calor que arreciaba en el pueblo en torno a las seis de la tarde, cuando estaba previsto que se iniciaran las exequias, tanto la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción como la plaza adyacente se encontraban abarrotadas con cientos de vecinos que mostraron con su presencia el apoyo unánime que la localidad brindaba a la familia en esos momentos.

FLORES El obispo de Coria-Cáceres, Francisco Cerro, ofició la misa funeral que precedió al entierro de ambos en el cementerio de la misma localidad. El prelado recibió los dos féretros, procedentes del tanatorio de Cáceres, adonde el miércoles por la noche fueron trasladados los cuerpos y donde hasta primeras horas de la tarde no cesó el goteo de familiares, amigos y vecinos. "Son personas muy queridas, muy amables y muy conocidas", destacaban los vecinos con los que habló EL PERIODICO, que aún no daban crédito a lo sucedido. Isabel Cortés regentaba un negocio de embutidos en una céntrica calle de Aliseda, "y el niño llamaba la atención de todo el mundo", apostillaban otros.

Por eso ayer todos quisieron acompañar a la familia cuando, poco antes de la llegada de los coches fúnebres, entraron en la plaza de la iglesia el abuelo, su hija y madre del pequeño de 6 años, y el padre del niño. Ella entrelazando su mano con la de su padre, el marido, asiéndola a ella por los hombros. Así, unidos, contemplaron los tres con entereza el desfile de coronas, ramos y centros florales que acompañaron a los féretros y que precedieron su entrada en la iglesia de la localidad.


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