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La fábrica Extremeña de Grasas, que está cerca de la urbanización El Prado de Mérida, está abocada a su cierre ya que los malos olores persisten a diario durante la madrugada. El ayuntamiento dio de plazo hasta el 31 de agosto para que la empresa minimizara los olores que se desprenden de las instalaciones pero "no se están tomando las medidas suficientes para erradicar el olor", reiteró ayer el alcalde Angel Calle, quien no ve "otra solución" que no sea el cierre.

Cada día la policía local le remite un informe y en el del 19 de agosto, citó ayer, informa de que durante la noche y la madrugada el mal olor persiste en zonas como Las Abadías, la avenida del Lago, el puente de la autovía e incluso en el centro.

"Me veré obligado a llevar a cabo el decreto de cierre, no vamos a marear más esta cuestión, porque no hay otra solución", manifestó Calle cansado de que desde la empresa no se esté poniendo freno a la situación después de reiterados avisos. El alcalde entiende que "los malos olores no pueden desaparecer de un día para otro, pero sí atenuarlos, y no lo están haciendo", comentó.

También reiteró que los responsables de la fábrica saben lo que deben hacer y son conscientes de la situación, pero no cabe otro remedio ante la continuidad del olor desagradable que se desprende de la quema de despojos en las instalaciones.

Extremeña de Grasas trabajará dentro de unos meses desde su nueva planta, localizada a 10 kilómetros de Mérida.


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