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Han pedido préstamos a los bancos, han tenido que recurrir a la ayuda de sus familiares y el que dispone de algún ahorro, lo está agotando. Los 64 trabajadores de los cuatro centros cacereños de la Asociación de Atención a las Personas con Parálisis Cerebral (Aspace), ubicados en Moraleja, Jaraíz, Plasencia y Cáceres, llevan cuatro meses sin cobrar sus nóminas y aseguran estar desesperados. Ayer realizaron concentraciones en las puertas de las instalaciones, donde atienden a diario a unos 200 usuarios con discapacidad. No obstante, la Junta de Extremadura intervino ayer en la situación "y ya podemos decir que Aspace tiene dinero en su cuenta para pagar los salarios", declaró a media tarde el director general de Promoción de la Autonomía Personal y Atención al Dependiente, Juan Carlos Campón.

Aspace está regida por una directiva de la que forman parte los padres de los niños y jóvenes que reciben los servicios, algunos en régimen de residencia, otros en el centro de día, y muchos en terapias independientes (rehabilitación, logopedia…). Los centros cacereños se financian a través de las cuotas de los padres, que cubren una parte mínima, y de una subvención de la Junta de Extremadura, de 1.400.000 euros anuales. Sin embargo, la última ayuda de esta institución ha sido embargada en parte por la Seguridad Social, ya que Aspace tiene contraída una deuda por impago de cuotas.

De hecho, los retrasos en las nóminas se vienen produciendo desde el 2004. "Hemos esperado hasta dos meses, siempre con paciencia, incluso el año pasado nos fuimos de vacaciones sin cobrar, pero esta vez ya pasamos de los cuatro meses, es excesivo", declaró ayer la presidenta del comité de empresa, Fátima Rivero, lamentando las deficiencias en la gestión que han conducido "a esta situación tan precaria".

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La plantilla tampoco sabía ayer cuándo percibiría sus salarios, que ya suman 800.000 euros. Pese a ello, todos continuaban en sus puestos atendiendo a los usuarios, y en el caso de la capital cacereña se limitaron a paralizar el transporte, las terapias y las actividades del centro de día. "Nosotros no faltamos una sola jornada", matizaron.

 

LA DEUDA SE NEGOCIARA La situación se ha tornado tan delicada, especialmente por el tipo de usuarios de estos centros, que la Junta de Extremadura se prestó ayer a sentarse con la directiva de Aspace y a ponerse en contacto con la Tesorería General de la Seguridad Social para buscar una solución. "Una parte embargada por la Seguridad Social hay que abonarla indefectiblemente, no se puede demorar más, pero el resto se negociará, se aplazará, de modo que Aspace ya puede contar con liquidez en su cuenta para pagar a los empleados", explicó ayer el director general del área, que insistió en que la Junta no ha tenido ninguna responsabilidad y que ya ha entregado sus ayudas a todas las asociaciones de este tipo (se resuelven en marzo-abril y se abonan a continuación). En el caso de Aspace, la primera entrega de la subvención (en dos pagos) se eleva a 800.000 euros.

Juan Carlos Campón también destacó la disposición de la directora provincial de la Seguridad Social, Ana Belén Martín, "muy colaboradora y consciente del problema". En cualquier caso, esta responsable recordó ayer que la deuda de Aspace ya se ha producido otros años y que la actual "es importante y se remonta a más de un ejercicio", pero matizó que el embargo se realizó hace solo dos meses y por una mínima parte de la subvención.

Por último, Campón recordó que Aspace pretende integrarse en el Marco de Atención a la Discapacidad de Extremadura (MADEX), un nuevo modelo de ayudas donde se pasa de la clásica subvención al concierto de servicios con liquidaciones mensuales, más cómodas. "Los colectivos que ya están en MADEX no tienen problemas de liquidez", dijo.


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