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Trece años han tenido que pasar para que Robe Iniesta haya vuelto a cantar a sus paisanos. El chico que ensayaba en los locales de Santa Ana se ha convertido en un mito del rock transgresivo y ayer demostró por qué. Plasencia, donde el ayuntamiento llegó a vetar a Extremoduro por incitar el consumo de drogas y alcohol, le recibió anoche con los brazos abiertos y ahora el propio ayuntamiento es colaborador del concierto del campo de fútbol en la ciudad deportiva.

Casi 12.000 espectadores coreando a Robe, técnica impecable la de esta banda de rock que levanta pasiones en toda España y mucho ambiente. La cita está dentro de la gira nacional de presentación del nuevo disco, La Ley Innata , que está a punto de salir al mercado. Pero no faltan los clásicos. Jesucristo García o Extremaydura lo catapultaron a la fama y quién del público de ayer no guarda en casa el disco que incluye estos y otros éxitos. A Agila , del año 1996, se unen hasta once discos en el mercado. Algunos imprescindibles para entender el rock nacional.

Pero el directo del placentino Robe Iniesta es espectacular. Se adivina que cantar ante sus paisanos hasta le emociona y el público se revoluciona. Ahora es el rey y puede hacer lo que le plazca porque ser un ídolo te permite hacer las cosas a tu forma. Sus letras, y las de Manolito Chinato que le inspiraron tantas, y su música enganchan a un público entregado que pasó todo el día mirando al cielo por si la lluvia impedía la cita con su mito. Lejos queda una adolescencia en la que amenizaba las clases a sus vecinos de ensayos de la Escuela de Empresariales. Los rumores le han matado más de una vez. Pero vaya si está vivo y energía tiene para rato.