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A Luis, gerente de una cooperativa ganadera extremeña, las empresas cárnicas le pagan el kilo de ternera a tres euros. Después, cuando acude al mercado para hacer la compra, esa misma porción de carne le cuesta más de 13 euros. La subida de precios registrada durante el último año en los productos más básicos –como la leche, el pan o la carne–, perpetúan o incluso incrementan las grandes diferencias entre las ganacias de agricultores y ganaderos y lo que se obtiene por esos productos al final de la cadena de comercio, en la venta al público. En algunos casos, como el de la carne de vacuno, el margen de beneficio llega a ser, en el precio final, hasta cuatro veces el precio de origen en Extremadura.

La leche fue el componente de la cesta de la compra que más subió durante el 2007. Lo hizo un 30% en la región. Por detrás de ella, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística, se situaron el pan (15%), las legumbres (11,7%) y la carne de vacuno (10,3%). Pero, ¿cuál es el motivo? ¿Y por qué esa diferencia de precios entre el productor y el vendedor final en la comunidad?

Los productos lácteos están al frente de esa tendencia inflacionista y las causas parte de la base. Hace apenas un año, los ganaderos de la Cooperativa Nuestra Señora del Prado (Cooprado), de Casar de Cáceres, percibían poco más de 30 céntimos por litro de leche. El precio apenas había variado durante las dos últimas décadas, según el gerente de la sociedad, Luis González. Las restricciones y las sanciones de la Unión Europea por la sobreproducción mantenían congelados los precios de origen.

En estos momentos, España tiene limitada su producción de leche a 6,1 millones de toneladas anuales, pero el consumo es de 9 millones de toneladas. Hasta ahora el sector había cubierto ese déficit con la denominada leche negra (leche fuera del control de Bruselas) y, sobre todo, con importaciones, especialmente prodecentes de Francia. Pero este año el mercado exterior tampoco funciona. El empuje de la demanda asiática y las bajas producciones en potencias como Australia y Argentina han provocado un déficit a nivel mundial. Ante esa situación las compañías lácteas han subido sus ofertas a los ganaderos y es efecto se ha extendido hasta llegar al consumidor.

Esto ha contribuido a que los márgenes entre el precio de origen y el de venta se hayan mantenido e incluso ampliado. Porque el litro de leche entera en los supermercados oscila por encima del euro en función de la marca que se compre. Las grandes compañías, que se encargan del traslado, tratamiento, envasado y primera distribución, han trasladado ese incremento a sus precios de venta a los distribuidores. Aunque aseguran que de forma muy leve –está en torno a los 85 céntimos el litro de leche entera– e incluso, como apunta la Federación Nacional de Industrias Lácteas, están bajando el precio de cesión. Ante esta situación, acusan a la gran distribución (firmas de hipermercados, como Carrefour, Eroski, Alcampo…) de obtener importantes márgenes de beneficios. A eso hay que sumar el precio final que fija cada establecimiento.

 

DOBLE TENDENCIA Pero la situación es más grave en otros sectores. Cooprado no solo produce y vende leche. Sus 500 asociados también comercializan carne de vacuno. En este sentido, los 3,03 euros que perciben por kilo de ternero –si el animal es hembra, son unos céntimos más– es una cantidad inferior a lo que percibían hace un año. "Nos han bajado los precios un 20% y sin embargo, en el mercado no para de subir. Los ganaderos se están viendo obligados a producir por encima de los márgenes de rentabilidad. Están perdiendo dinero y puede que alguno tenga que pensarse si continuar", comenta Luis González, que recuerda que el ganadero también soporta las subidas de los piensos y del combustible, "y sin embargo nos pagan menos".

Cooprado vende la carne tras pasar por el matadero, que se queda con vísceras y otras partes desechadas por sus clientes. "El mercado está copado por las tres grandes compañías distribuidoras de alimentación, Eroski, Carrefour y Día. Ellas imponen las condiciones". Estas, además, han extendido su intervención en la cadena de comercialización durante los últimos años, adquiriendo mataderos y salas de despiece y asumiendo la distribución, con lo que ahorran costes de producción y evitan intermediarios. Ellos y las carnicerías fijan el precio final, "en función de lo que nos ha costado a nosotros llevar la carne al cliente", justifican. El resultado es que el kilo de ternera está por encima de los 13 euros, un 10% más que hace un año.

Pero es que el 2007 también ha estado marcado por el encarecimiento del pan. En este caso, el motivo ha sido la subida del precio del trigo. Francisco Gómez, gerente de la Cooperativa San Isidro de Villanueva de la Serena, explica que el kilo de este cereal ha pasado de valer 17 céntimos a costar 30. "La alta demanda de países emergentes como China e India y la reducción de las cosechas han generado un gran desabastecimiento de cereales a nivel mundial. Eso, junto al encarecimiento del combustible, ha obligado a elevar los precios", apunta Gómez. La demanda es tan fuerte que a ellos se les agotó toda su producción de trigo de este año en septiembre, al inicio de la campaña.

Esa tendencia al alza se ha trasladado y la han asimilado las harineras, que ocupan el siguiente eslabón en la cadena de producción. "Me he encontrado con la situación de ofrecer a los agricultores 25 céntimos por kilo de trigo y lo han rechazado porque dicen que pueden ganar más", indica Jaime del Pozo, uno de los responsables de la empresa Juan del Pozo Sánchez, de Puebla de Alcócer. Así, se han visto "obligados"a encarecer el precio de la harina para panadería, hastacasi doblarlo -de unos 20 céntimos a 42 por kilo-. Y lo mismo está ocurriendo con la harina para consumo doméstico, históricamente comercializada a 30 céntimos -50 pesetas- y que ya llega a 50. Todo ello ha afectado al negocio. "Por el precio que antes compraba un camión de trigo ahora consigo medio", lamenta antes de afirmar que la India "está comprando barcos enteros de trigo a 30 céntimos el kilo, más de lo que pagamos aquí (17)".

El resultado es que el pan se ha encarecido. "Si me han subido el petróleo, las materias primas y los aditivos, yo subo el precio para poder pagar a mis trabajadores", explica Begoña, de la Unión Panadera Miajadeña. El precio de venta al público, que es el mismo en panaderías que en comercios, está por encima del 1,20 céntimos el medio kilo de pan, cuando hace un año apenas superaba el euro.


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