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El sector de la construcción en Extremadura atraviesa un momento complicado. Al parón que experimenta en los últimos meses –o "reajuste" de oferta y demanda como lo definen los constructores– se suma ahora un conflicto entre la patronal y los sindicatos que podría desembocar en la convocatoria de una huelga en el mes de febrero, un paro al que estarían llamados más de 56.000 trabajadores extremeños. La causa principal es la reclamación sindical de implantar por convenio la jornada intensiva durante los meses de verano, algo que los empresarios rechazan de plano.

Los dirigentes sindicales y empresariales se acusan mutuamente de haber provocado el conflicto y de las palabras de ambas partes se deduce que resultará difícil que se alcance un acuerdo en las próximas semanas. De momento CCOO y UGT han acudido a la Fundación de Relaciones Laborales, donde el próximo martes se celebrará un acto de conciliación.

PROXIMAS MEDIDAS Si, como parece, no hay acuerdo, se convocarán paros generales los días 1,6 y 13 de febrero. Y si sigue sin haber acuerdo los sindicatos anuncian nuevas medidas, aunque se tomarían en cualquier caso una vez pasadas las elecciones generales del 9 de marzo.

Y lo cierto es que a día de hoy las posturas no podrían estar más alejadas en un conflicto que se ha fraguado en los últimos meses. Concretamente desde que el pasado 17 de agosto el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el Convenio General de la Construcción, que sentó las bases para los posteriores acuerdos provinciales y regionales. A partir de ahí se iniciaron las negociaciones en Extremadura, pero en diciembre éstas se rompieron ante la falta de acuerdo. El principal escollo es el referido a la jornada intensiva.

Y es que los sindicatos pretenden que el convenio recoja que entre el 15 de junio y el 15 de septiembre la jornada laboral del sector de la construcción sea de 7.30 a 14.30. Mientras, los empresarios mantienen que esa jornada debe aplicarse cuando en cada caso concreto se produzcan acuerdos entre el constructor y los trabajadores.

Miguel Angel Rubio, secretario general de la Federación Regional de Metal, Construcción y Afines de UGT (MCA-UGT), señaló que los sindicatos no pueden "tener una actitud de pasividad" ante esta situación. Además de la jornada intensiva, que a su juicio "es de lógica", es necesario que la patronal –formada por Fecons y Apdecoba, a las que se suma Pymecon– acepte la implantación progresiva de un convenio colectivo regional (actualmente hay dos provinciales) tal y como establece el propio convenio nacional.

Para Rubio, en este caso la patronal "ha roto las negociaciones", ante lo que "no tenemos más remedio que poner el conflicto en manos de los trabajadores". Aún así, se mostró dispuesto a alcanzar un acuerdo antes de la huelga e hizo un "llamamiento a la responsabilidad de los empresarios", a los que culpó de provocar los paros "por su inmovilismo".

Por su parte, el responsable de Organización de la Federación de Construcción, Madera y Afines de Comisiones Obreras, Jacinto Mellado, se mostró convencido de que "se podían haber encontrado soluciones" durante la negociaciones porque "los sindicatos han puesto toda su buena voluntad".

 

RESPUESTA EMPRESARIAL La postura de los empresarios está aún muy lejos de la de los sindicatos. La presidenta de la Federación de Constructores de Cáceres (Fecons), Pilar Acosta, es contundente: "No creo que lleguemos a ningún acuerdo".

En opinión de Acosta el único problema es el referido a la jornada intensiva, puesto que los convenios de Cáceres y Badajoz serán similares a partir del 2011 según establece el acuerdo nacional.

Sobre la jornada veraniega, la presidenta de la patronal cacereña recalcó que "no todas las obras son iguales", por lo que la jornada intensiva debe marcarse o no –"como marca el convenio nacional"– dependiendo de cada centro de trabajo. Pilar Acosta resaltó que han sido los sindicatos los que "se han levantado de la mesa" por un tema importante, el de la jornada intensiva, que quieren imponer "justo en las fechas en que más trabajo hay".

También recordó que el sector vive "un momento de ajuste" en el que podría empezar a haber despidos "a corto y medio plazo", por lo que "no está para tonterías". Aún así, avisa: "No nos preocupan las amenazas".

En la misma línea se pronuncia José Luis Iglesias, gerente de Pymecon (Federación Provincial de la Pequeña y Mediana Empresa de la Construcción de Cáceres), que indicó que había un acercamiento de ambas partes en todos los temas excepto en la jornada intensiva. "Y no queremos que se generalice", apostilla, porque el clima no es igual en toda la región y porque no todos los trabajos son similares.

Este diario trató ayer sin éxito de conocer la postura de la patronal de Badajoz, Apdecoba.


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