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Lara Granado Salvatierra, con tan solo cinco días de vida, ya ha hecho historia. De hecho, se ha convertido sin saberlo en la gran protagonista de Pescueza, un pueblo cacereño de 182 habitantes que llevaba 16 años sin ver nacer a un niño. Esta sequía de nacimientos se ha visto por fin cortada por Lara. "Ha sido una emoción muy grande para todos nosotros, a mí me ha cambiado la vida, no pensé que podía hacer cosas como cambiar los pañales", explicaba ayer emocionado su padre, Francisco, mientras sostenía a su primera hija en la habitación 314 de la tercera planta del Hospital Ciudad de Coria, donde ayer aún permanecía ingresada la madre y la pequeña.

El bebé, que nació mediante cesárea, llegó al mundo el pasado viernes a las 9.35 horas con 3,340 kilogramos de peso y 49 centímetros y medio de altura. Lara ha traído la alegría a la vida de este joven matrimonio formado por Francisco y Almudena, un taxista y una dietista, de 34 y 31 años, respectivamente. La pequeña ya figura en el Registro Civil de Nacimientos que posee el ayuntamiento, un libro que no se había sacado del cajón desde el 25 de julio de 1991, fecha en la que se registró el último nacimiento del pueblo. La llegada de la pequeña ha sido el mejor regalo de reyes no sólo para sus padres, sino también para toda la familia y el pueblo entero.

"Es preciosa, guapísima, para mi no hay otra", afirmaba la abuela paterna, Saturnina Granado, que reconoce que además de estar contenta por estrenarse como abuela, también está feliz de que vuelva a verse de nuevo un bebé por las calles y plaza del pueblo. "Yo siempre he vivido en Pescueza y siempre he visto a las parejas marcharse fuera", confesó. Ahora, con el nacimiento de su primera nieta y que vivirá en el pueblo, vuelve a tener esperanzas de que otras parejas se animen a tener hijos y "ojalá se vuelva a abrir la escuela porque donde hay niños hay alegría"", expresó.

La pequeña Lara ha llegado con doble gratificación debajo del brazo. Además de haber hecho historia, con su llegada al mundo sus padres recibirán 1.000 euros por parte del ayuntamiento que desde este año gratifica a aquellas parejas que tienen un hijo y además apuestan por seguir viviendo y empadronados en Pescueza, un pueblo que en los últimos años ha visto marchar a los más jóvenes.

Precisamente, la emigración de la población juvenil, ha provocado que recientemente el ayuntamiento, gobernado por el alcalde socialista, Vicente Granado, aprobara en pleno una iniciativa que ayudara a mantener el índice de población. "Nuestro objetivo es motivar a que la gente no se vaya", señaló el alcalde, que se da la coincidencia de que es tío de la recién nacida.

El padre de la niña cree que la aportación que concede el consistorio no hará que los matrimonio tengan más hijos, pero a los que los tienen y viven en el pueblo, "es una buena ayuda y me parece extraordinario", aseguró. Más aún, cuando dicha ayuda se sumará a la que la pareja recibirá del Gobierno Central de 2.500 euros. La madre, Almudena, está convencida que vivir en un pueblo como Pescueza no es ningún impedimento para la felicidad. "Yo por mi trabajo viajo por diferentes pueblos de la provincia y cuando acabo mi tarea estoy deseando llegar al pueblo, hay mucha tranquilidad", comenta. En cuanto al futuro para su hija, "me gustaría que cuando tenga unos añitos haya otros niños en el pueblo con los que pueda jugar", afirmó. Quizás, para eso no deberá pasar mucho tiempo, ya que Francisco está animado a tener un segundo hijo. De hecho, cuando se le pregunta por una nueva descendencia su respuesta es rotunda. "Sí, siempre que todo vaya bien y podamos criar con salud a nuestra Lara", asegura.

Por su parte, el alcalde está convencido que el apoyo de las administraciones es fundamental en el desarrollo de las zonas rurales. De hecho, ya ha iniciado las gestiones para dos proyectos sociales, uno para mayores y otro para jóvenes.