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La mayor parte de los compradores de los 154 pisos de protección oficial que está construyendo la Inmobiliaria Municipal en el Fuerte de San Cristóbal no se conocen entre sí y a pesar de la dificultad que entraña ponerse de acuerdo, ayer se presentaron a pie de obra unos 60 afectados, cada uno con sus problemas y sus necesidades, aunque todos querían compartir y transmitir la sensación de que están siendo engañados. La obra lleva 17 meses de retraso y lo que más lamentan es que desde que en enero del 2004 se realizó el sorteo de los pisos y en junio comenzaron los trabajos, nunca nadie les ha informado de cómo va el proceso ni de los motivos de la tardanza, de los que se han ido enterando por la prensa o porque algunos han acudido personalmente a la inmobiliaria.

Un grupo de afectados se puso ayer de acuerdo y ha decidido contratar entre todos asesoría legal para comprobar la posibilidad de pedir indemnizaciones por el retraso y también han quedado en volver a encontrarse el próximo domingo en el mismo lugar. Algunos de ellos suele pasear por las inmediaciones para comprobar los avances y lamentan que no siempre ha habido demasiada actividad en la obra, por eso ayer les llamó la atención que, siendo domingo, hubiese trabajadores.

Sus pisos se tenían que haber entregado en junio del 2006, pero la obra se retrasó un año hasta solucionar el problema de cimentación por la aparición de oquedades en el subsuelo. La última fecha que les dieron de entrega era noviembre, pero están viendo que se acaba el mes y todavía queda mucho por hacer. No hay más que darse una vuelta y comprobar que aun están pendientes todas las obras de urbanización de los viales y la plaza, sin contar con los remates de las viviendas y el derribo de las casas bajas anexas. Además les han cambiado las calidades de algunos materiales. Se sienten impotentes, porque han visto que otras promociones que empezaron después que la suya se han adelantado.

Muchos de los congregados ayer proponían negarse a recoger las llaves cuando la inmobiliaria los convoque para entregárselas, hasta que las obras no se terminen por completo, porque si se mudan tendrán que estar con las ventanas cerradas, la entrada está impracticable y el entorno es ruinoso. Pero para otros tantos es una necesidad perentoria ocupar el piso que ya están pagando, porque viven de alquiler o de prestado.