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El incidente ocurrido en la unidad II de la Central Nuclear de Almaraz el 4 de noviembre como consecuencia de la pérdida del sistema de refrigeración normal de la piscina de combustible gastado ha abierto un debate en el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sobre la necesidad de informar correctamente y de forma ágil.

El incidente tuvo lugar como consecuencia de un fallo en la bomba del sistema de agua de componentes durante la parada para recarga de combustible y el CSN  informó esa misma fecha que se trabajaba para recuperar la bomba de agua de refrigeración de omponentes, que en el momento de la incidencia se encontraba fuera de servicio por mantenimiento.

El día 5, el CSN decidió clasificar con el nivel 1 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) la incidencia y enviar una inspección reactiva para analizar in situ las posibles causas del fallo. Sin embargo, dos días después decidió reclasificarlo con el nivel 0 por considerar que la planta tenía medios de refrigeración independientes para afrontar el incidente.

El pleno del CSN, en su penúltima reunión, expresó "la dificultad de encontrar un compromiso adecuado entre la rapidez exigida por los procedimientos de comunicación de información sobre los sucesos, y el rigor necesario en la evaluación de los mismos, teniendo en cuenta la información disponible en el momento". El CSN viene a reconocer que se precipitó al clasificar con el nivel 1 la incidencia y pone de manifiesto "la necesidad de indicar claramente en las comunicaciones externas el carácter provisional de las clasificaciones de los sucesos en la escala INES, en base a la información disponible en el momento de la comunicación, hasta disponer de la información necesaria para poder realizar la clasificación definitiva de los mismos".


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