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José Antonio Pulido Núñez, promotor del nuevo hotel Albarrajena, falleció ayer a los 50 años en un accidente ocurrido mientras inspeccionaba las obras de rehabilitación de este inmueble situado en los números 10 y 12 de la calle Pizarro. Casado y padre de dos hijos, el conocido empresario, que había regentado en años anteriores el pub La Caballeriza en esta misma zona, se precipitó al vacío pasadas las 16.30 horas por causas desconocidas desde una altura de tres metros cuando estaba en uno de los pisos superiores, golpeándose en la cabeza, según la versión facilitada a este diario por operarios de la obra. Estas mismas fuentes precisaron que el empresario tuvo la mala suerte de caer por el hueco que había entre dos vigas. Ninguno pudo determinar si llevaba puesto el casco.

Aunque los servicios sanitarios que se desplazaron de inmediato al lugar del accidente le encontraron aún con vida e intentaron reanimarle, no pudieron evitar que falleciera minutos después en el interior de este edificio, un antiguo caserón en el que Pulido tenía fijado su domicilio familiar ya que dispone de una zona reformada, tal y como informa El Periódico Extremadura.

En el momento del suceso media docena de obreros de la empresa Reforgrés (Rehabilitaciones y Reformas de Calidad SL) se encontraban en el inmueble, quienes dieron aviso a los servicios de emergencia. Según confirmaron estas mismas fuentes, apenas llevaban dos meses trabajando en la obra, donde estaban realizando tareas de demolición y de sustitución del tejado. Fue precisamente en una de las plantas superiores –en la fachada a la calle Pizarro son visibles las ventanas de dos alturas y la planta, pero en el interior y por la amplitud de las estancias a través de una escalera de caracol alcanza hasta cuatro– donde sucedieron los hechos.

"Ha sido un golpe de mala suerte", explicaban desconsolados varios obreros a las 18.45 horas, momento en el que los restos mortales de José Antonio Pulido eran introducidos en un coche fúnebre. Hacía una hora que el juez y la médico forense habían acudido al lugar del accidente para certificar la muerte del empresario ante el abatimiento de los familiares y amigos que se presentaron en el lugar tras recibir la fatal noticia. Varias dotaciones de policías locales y nacionales intervinieron en la cobertura del suceso, que obligó a mantener cortada la calle Pizarro durante cerca de dos horas para facilitar el trabajo de los servicios de asistencia.