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La Denominación de Origen Protegida Gata-Hurdes alcanzará en la campaña de 2007 una producción aproximada de 20 millones de kilogramos de aceitunas de la variedad manzanilla cacereña, con la que se elaboran los aceites acogidos a este sello de calidad.

Según las primeras estimaciones oficiales, en la campaña actual se registrará un descenso del 60% de la producción de aceituna de esta variedad que, en condiciones normales, se sitúa en torno a los 50 millones de kilogramos anuales.

El presidente de esta denominación de origen, Casto Prieto, informó que "estamos ante una campaña media-baja", aunque precisó que Gata-Hurdes tendrá una producción de aceite suficiente para atender la demanda del mercado. Además, las industrias acogidas a esta denominación de origen protegida disponen de aceite en existencias. Prieto explicó que unos 4 millones de kilogramos de aceitunas, que representan el 20% de la producción total, se destinarán a la elaboración de aceite certificado por el consejo regulador, y el resto se comercializará como aceituna de mesa.

Este importante descenso de la producción de aceituna en el norte de la provincia de Cáceres es debido, fundamentalmente, a las malas condiciones meteorológicas de los últimos meses. Según Prieto, se registraron importantes lluvias que perjudicaron la floración y la transmisión de polen al tiempo que se registró un mal cuajado del fruto, que en la actualidad está madurando demasiado deprisa. A las condiciones climatológicas adversas se ha unido la vecería del olivar, aunque gracias al buen manejo de las prácticas agrícolas se ha evitado un descenso de la producción aún mayor.

La producción de manzanilla cacereña en el ámbito territorial de la Denominación de Origen Gata-Hurdes ascendió la pasada campaña a 50 millones de kilos aproximadamente. Este récord de producción fue posible gracias a la excelente climatología, que registró lluvias muy oportunas en el otoño y durante la primavera, coincidiendo con la época de la floración, y otras precipitaciones en el mes de julio que contribuyeron a aliviar el estrés del olivo. En la pasada campaña, unos 10 millones de kilos de aceituna de la variedad manzanilla cacereña tuvieron como destino final la almazara para su transformación en aceite.